El Ibex ha recuperado los 8.500 puntos, en línea con las alzas de los mercados europeos gracias principalmente a la mejora de la banca, empujada por el BBVA. De momento, se habla menos de la banca italiana que de su compatriota Mario Draghi al frente del BCE y de lo que diga mañana.
La economía europea ha perdido confianza en julio a causa del Brexit y el consumidor se siente abatido, pero ello no ha impedido que su balanza de pagos haya crecido un 71% al obtener un superávit de 30.800 millones de euros. El Brexit es un Alien que sobrevuela allá en la zona turbia de los cielos, pero cuya cuantificación resulta muy imprecisa excepto para los directamente implicados.
Iberdrola, pese a que sus beneficios hasta junio fueran un 3,3% menores a los de hace uno año, prometió mejoras de resultados y sobre todo tranquilizó a los inversores al indicar que está cubierta de los riesgos del Brexit al operar en moneda extranjera con dólares. Funcionó y ha subido.
S&P confirmó la buena nota del BBVA tras el susto de Turquía, donde opera, y este gesto de confianza se trasladó al resto del sector, que previamente ya había recibido recomendaciones de compra por parte del Citi.
En Frankfurt, Volkswagen cumplió expectativas, aun cuando pagó sus malas prácticas con los motores diesel, lo que hizo al índice alemán Dax subir por encima del resto de las bolsas europeas. El euro se ha mantenido en 1,1013 euros y la Comunidad Europea cambiará normas de defensa comerciales en respuesta a China, a la que no considera economía de mercado.
En Wall Street, donde cayeron los inventarios de crudo sin impulsar el precio del petróleo, como se vio con el Texas, que cotizaba a 43,69 dólares, el banco de inversión Morgan Stanley redujo beneficios, pero el Dow Jones se mantenía en niveles de ganancias.
Mañana, el BCE ofrecerá perspectivas y quizá presente algún refuerzo y aumento en el uso de sus herramientas no ortodoxas, especialmente en la expansión cuantitativa (QE). No se espera demasiado, pero en cualquier caso parece ayudar.