El Ibex no encuentra dirección y da vueltas sobre sí mismo a partir de los 8.500 puntos, cuota sobre la que se mantiene prácticamente desde el Brexit. El Eurostoxx estuvo más entonado pese a un IFO debilitado mientras Wall Street ha ido de menos a más.

La banca española está tocada y arrastra al índice hacia un lateral cargado de dudas. El Popular, el BBVA, el Santander han tenido una sesión difícil mientras esperan los resultados de las pruebas de estrés del viernes bajo la vigilancia de unos hedge funds que apuestan por su descenso. El déficit del Estado ha llegado a 1,9% del PIB en España, aun cuando la Seguridad Social ha logrado un superávit de 2.185 millones de euros. 

Repsol también se está resintiendo de los descensos que conoce el petróleo por temor a una situación de sobreoferta que ha llevado al tipo Texas hasta 42,58 dólares el barril, un con un 1,28% de caída.

La encuesta IFO sobre las expectativas del empresariado alemán, que se ha quedado en 5 puntos en julio, desde 7,9 en julio, ha mostrado la preocupación por las exportaciones de automóviles hacia el Reino Unido, donde se venden el 13% de los vehículos. Y un dato peor: hubo indicios de un tiroteo en un hospital de Berlín. 

En Wall Street, el Dow Jones, que empezó en rojo, luego se ha ido enderezando gracias a la venta de 592.000 viviendas nuevas, con un alza en los precios del 5,2%, lo que va a meter presión mañana a la Reserva Federal. La confianza del consumidor ha subido este mes a 97,3, mientras Verizon, que acaba de comprar Yahoo, ha reconocído que sus beneficios semestrales han caído un 40,7%. A la postre, el revoltijo resulta agridulce, nada sencillo para la inversión. El oro ha subido un 0,75%, hasta 1.323 dólares la onza.