Como decía en "Casablanca" Humphrey Bogart: "quizá ni hoy ni mañana, pero con el tiempo lo entenderás". Alemania abrió ayer de par en par el futuro en un momento en que el presente estaba agotado. El Consejo de Ministros alemán decidió ayer en Berlín que destinará 270.000 millones de euros hasta 2030 con el fin de mejorar vías de transporte, proyectos de carreteras, vías de ferrocarril y canalización de agua. Se esperaba con ansiedad que un país anunciara algo parecido, en el que la política de inversión pública incentivara la privada. Sólo un país con las cuentas públicas y el déficit controlado ha sido capaz de dar el paso positivo imprescindible, que abre además un gran ciclo nuevo.

Los mercados están tan estresados en su presente que apenas percibieron la noticia mayor, aun cuando frenaron los descensos. Desde la mañana se encontraban en estado de deliberación. El petróleo fue el primero en reaccionar. Pese a un aumento de los inventarios, el Texas subió a 39,85 dólares. Igualmente, los inversores en oro pillaron rápido el mensaje y bajaron el precio de la onza un 0,35%, dejándola en 1.358,90 dólares.

Las bolsas se afanaban en cotizar PMI de servicios e industriales, cuyo comportamiento era aceptable. En España, el sector servicios volvió a subir hasta 54,1. El presidente del grupo Tui explicaba que todo el turismo hacia Egipto, Turquía y en buena parte Grecia lo está desviando hacia las Baleares y España.

Aquí, Rajoy y Rivera han abierto una línea directa sobre el Presupuesto, que además de ser la cuestión más urgente abre puertas en otras direcciones. El Ibex está en estos momentos retrasado quizá porque Moody´s ha rebajado de positiva a estable la perspectiva de la banca española. Hay que comparar olas, pero algunas son a la larga más decisivas que otras.