Muchas familias están aumentando su factura energética sin darse cuenta de que el problema no está en la tarifa eléctrica, sino en cómo utilizan algo tan cotidiano como lo es una simple sartén o una olla. Cocinar sin tapa es uno de los errores más frecuentes y también uno de los más caros, porque se deja escapar mucho calor.
Cuando preparas un guiso, hierves pasta o calientas agua sin cubrir el recipiente, el calor se dispersa constantemente. Esa pérdida obliga a mantener la placa encendida más tiempo y, en muchas ocasiones, a subir la potencia para compensar. El resultado resulta en más minutos de consumo y más energía desperdiciada.
Hasta un 40% más de consumo por no usar tapa
Diversos estudios sobre eficiencia doméstica coinciden en que cocinar con tapa puede reducir el gasto energético hasta en un 40%, especialmente en cocciones prolongadas como guisos o cosas hervidas. El motivo es sencillo, ya que al mantener el calor dentro del recipiente, el líquido alcanza antes la temperatura deseada y la conserva con menor esfuerzo.
La diferencia se nota especialmente en placas eléctricas o de inducción, donde cada minuto adicional supone un incremento directo en el consumo. También en cocinas de gas, donde el fuego debe mantenerse más tiempo activo si el calor se pierde hacia el ambiente. Además del ahorro energético, usar tapa mejora el rendimiento térmico. La cocción es más uniforme, los tiempos se acortan y los alimentos conservan mejor la humedad.
Un gesto pequeño que marca la diferencia al final del mes
En un momento en el que los precios elevados de la luz y el gas siguen al alza, cada hábito cuenta y marca diferencias. No se trata de cambiar electrodomésticos ni de hacer grandes inversiones, sino de optimizar lo que ya tienes en casa. Tapar ollas y sartenes es un gesto mínimo con impacto inmediato en la factura mensual.
Así pues, si cocinas a diario y no utilizas tapa de forma habitual, estás consumiendo más energía de la necesaria. Ajustar ese detalle puede parecer insignificante, pero acumulado a lo largo del mes puede representar una diferencia notable en el gasto.
