Cada vez más familias están adoptando un sistema muy sencillo para hacer la compra semanal y evitar gastar más de lo necesario en el supermercado. Se conoce como el método 6-1 y se ha popularizado porque permite organizar la cesta de la compra de forma clara, reduciendo las compras impulsivas que suelen disparar el gasto mensual.
La idea es simple y busca seguir una estructura fija al hacer la compra. En lugar de llenar el carrito sin planificación, el método propone seleccionar un número concreto de alimentos de cada categoría, lo que ayuda a mantener el control del presupuesto y también a planificar mejor las comidas de la semana.
Una forma simple de organizar la compra
El método se basa en una fórmula muy fácil de recordar. La compra semanal debe incluir seis verduras, cinco frutas, cuatro fuentes de proteína, tres alimentos ricos en almidón, dos salsas o condimentos y un solo capricho. Las verduras pueden incluir productos como brócoli, zanahorias, espinacas o calabacín. Las frutas pueden variar según la temporada, mientras que las proteínas pueden ser carne, pescado, huevos o legumbres.

En cuanto a los alimentos con almidón, entran productos básicos como arroz, pasta, patatas o pan. Las dos salsas o condimentos permiten dar variedad a las comidas sin llenar el carrito de productos innecesarios. El último elemento, el capricho, es una forma de mantener un pequeño margen para algo más indulgente, como un postre o un snack, sin que eso termine convirtiéndose en una compra excesiva.
Menos improvisación y más ahorro
Uno de los principales problemas en el supermercado es la compra impulsiva. Los pasillos llenos de ofertas y productos llamativos hacen que muchas personas acaben comprando alimentos que no necesitan o que terminan desperdiciándose en casa. El método 6-1 reduce ese riesgo porque obliga a mantener una estructura clara. Al tener definidas las categorías y cantidades, resulta más fácil resistirse a añadir productos innecesarios al carrito.
Además, esta fórmula también facilita la planificación de menús durante la semana. Con esa combinación de verduras, frutas, proteínas y alimentos básicos se pueden preparar múltiples platos sin necesidad de volver al supermercado constantemente.
Por ese motivo, muchas familias que han adoptado este sistema aseguran que han logrado reducir notablemente el gasto mensual en alimentación. No solo compran menos productos innecesarios, sino que también aprovechan mejor lo que ya tienen en casa.