La noche electoral en que Unidos Podemos vio disuelta la posibilidad de dar el sorpasso al PSOE, los integrantes de la coalición, Podemos e Izquierda Unida, estuvieron juntos pero separados en un mismo espacio. La jornada se vivió en el multi-espacio Teatro Goya de Madrid, y la sala que se habilitaron para el encuentro estaba formada por sofás grandes y blancos tipo puff, con una iluminación tenue y luces aisladas, como si de una discoteca se tratara. No dejaron que la prensa hiciera más que una ojeada al sitio, pero alguien de la organización avisó de que unidos y podemitas compartían techo, aunque en la lejanía. Los de Alberto Garzón tenían un reservado en una especie de altillo, y los de Pablo Iglesias estaban en la pista principal. Podían verse entre ellos. La coalición siempre ha querido marcar las distancias organizativas y la escenificación sólo era una reproducción de la idea.

El día después de la resaca electoral, los resultados por debajo de lo esperado habrían llevado a que sea el secretario de organización, Pablo Echenique, quien haga la rueda de prensa, y no Iglesias. Ciertos periodistas que siguen al partido se han extrañado, pero la versión de la organización es que Echenique tiene un papel más protagonista que su homólogo anterior. El líder de la formación morada no tenía la agenda ocupada, porque un medio lo ha cazado saliendo del recinto. Quizás es que no quería dar la cara, ante las preguntas de la prensa, siempre tan incisiva.