Merche Mar, la vedette y flamante pregonera de las fiestas de Sants, se pasó medio pregón entrando y saliendo del balcón. Entraba, hacía un trago de agua y salía. La primera vez lo hizo ante la mirada extrañada de la alcaldesa Ada Colau, que la siguió con la cabeza hasta ver qué iba a hacer Merche Mar dentro de la sala.
La vedette sacó las plumas y pidió al público aplausos para hacer tiempo para entrar y salir. Lo hizo unas cuantas veces.
Con ella en el balcón había la alcaldesa, la concejala del distrito, la representante de la comisión de fiestas y la de los voluntarios. Y a nadie se le ocurrió poner un vaso de agua sobre una mesilla escondida al lado del micrófono. Hubiera quedado bien tapada con la pancarta y la vedette lo hubiera tenido a mano. Tampoco se le ocurrió a ninguna de las cuatro anfitrionas aguantarle la botella de plástico de la que Merche Mar bebió a morro dejando por unos segundos aparte su glamour de artista de El Molino.