Junts pel Sí representó en los comicios del 27-S todo un terremoto en el panorama político catalán. La iniciativa consiguió una coordinación ejemplar, tanto en el funcionamiento del comité de campaña como en la movilización que se desplegó durante los quince días de actos electorales. Incluso en los resultados, a pesar de no conseguir la imprescindible mayoría absoluta, con 62 diputados y a una gran distancia del segundo partido del Parlament -Ciudadanos con 20 escaños.
La provocación que JxSí representó en la pugna independentista con el Estado tuvo la imagen más plástica con su sede electoral, un local cutre y a pie de calle, ubicado en una vía tan significativa como la avenida Madrid de Barcelona
Allí se reunieron desde principios de agosto los responsables de campaña de CDC, ERC, MES y Demòcrates además de los independientes para comandar aquella sorprendente operación. Hasta el final de la carrera. El mismo viernes en que se puso punto y final en la campaña, JxSí vació la sede madrileña, cerró la puerta y devolvió las llaves a los arrendatarios.
Las cuatro paredes del local siguieron igual de cutres, con algún cartel olvidado, y en silencio. Durante meses. A la expectativa. Un poco como los inquilinos que habían acogido.
Hasta el momento presente. El local de la avenida Madrid ha conseguido finalmente un nuevo destino: acoge una tienda de comida ultracongelada La Sirena. Toda una metáfora política.