La consigna, en el estado mayor de Esquerra Republicana es británica: "Keep Calm", o, como decían los del grupo punk gallego Siniestro Total, "Ante todo, mucha calma". Es la estrategia que se impone entre los colaboradores de Oriol Junqueras ante las acometidas de la CUP al pacto de estabilidad con JxSí, del cual los cupaires ahora se consideran poco más que liberados, y las del candidato de Convergència a las elecciones del 26-J, Francesc Homs, que en los últimos días ha desenfundado la artillería dialéctica contra los republicanos. La vehemencia de Homs, ratificado este sábado por la militancia de CDC como candidato en las primeras primarias que celebra el partido, incluso le ha reportado ya un (simpático) sobrenombre entre los republicanos: Quico Trons (Truenos). Tanto los cupaires como los convergentes intentan marcar perfil, los unos para evitar ser engullidos en el Parlament por la disciplina que impone el acuerdo con JxSí y los otros para mantener el resultado del 20-D o mejorarlo en la "segunda vuelta" de las elecciones españolas. De momento, ERC prefiere tomárselo con tranquilidad y equidistancia entre los unos y los otros.