Los que conocen al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, repiten por activa y por pasiva que tiene "siete vidas", y que no se le derriba con facilidad. Ante el reto que suponen unas nuevas elecciones, donde algunas encuestas confirman el sorpasso de la coalición Unidos Podemos, los ministrables del "gobierno en la sombra" de Sánchez lo protegen, también cuando él no los ve. Como ha sabido El Nacional, lo tienen en gran consideración y no dudan en ver en su secretario general, la actitud de un deportista, es decir, de alguien que no hace sprints, sino carreras de fondo. "Sólo lleva dos años al frente del partido, imagínate cuántos llevaba Felipe...", decía uno de los ministrables, muy próximo a su entorno de confianza. "Él ve esto como una temporada, ahora se ha acabado una temporada y viene otra, pero él siempre sale adelante y va haciendo poco a poco", comentan, en relación con la investidura fallida y el nuevo reto de formar gobierno en España después del 26-J. Incluso, ciertos ministrables empiezan a encontrar faltas a Susana Díaz, la presidenta andaluza. "Si quería ser secretaria general, tiempo ha tenido. Le ha hecho perder muchos puntos estar a la que salta todo el día", indican. El agradecimiento porque Sánchez no deje de pilotar el barco se hace evidente cuando afirman "pues gracias y suerte que no nos ha pegado la patada, ni ha vuelto a su vida, que él no necesita la política y estaba muy feliz con el trabajo anterior y la familia", explican.

Pero Sánchez, como todo ser humano, empieza a mostrar cierta actitud de decaimiento. El madrileño, quien siempre tiene una sonrisa para los medios más afilados y muchos comentarios elocuentes, últimamente luce su rostro más serio entre bastidores. Seguramente si leyera estas líneas, remontaría, como hacen los grandes jugadores del NBA en los partidos más importantes. Y es que también le puede pasar a él, ya que el baloncesto le entusiasma.