"El Partido Popular destiñe". En esta ocasión no es a causa del dinero negro de las tramas de corrupción, de los sobres de Bárcenas, ni tampoco del black de las tarjetas. Es una carpeta tintada de color azul corporativo la causante del hecho. Lo explicaba ayer un alto dirigente del PP, un poco inquieto, a quien le quedaron las manos manchadas de color azulado, después de una comparecencia a la cual había acudido con este objeto entre manos. Será el calor madrileño, o los nervios ante la perspectiva de unas nuevas elecciones, pero la prolongada interinidad del Gobierno y las muchas incertidumbres en el horizonte empiezan a pasar factura a los responsables de Génova.