La Oficina Española de Patentes y Marcas ha denegado el registro de la marca de vino Hideputa que la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) había solicitado, por considerarla “vulgar” y pese a que el término aparece en el Quijote y que aún usan autores como Arturo Pérez-Reverte.
Hideputa
Por su parte, los cervantistas han explicado en una nota de prensa recogida por Efe que con este vino, un cabernet envejecido 12 meses en barrica, agasajan a los invitados que regularmente reciben en sus Almuerzos de don Quijote; de hecho, la primera personalidad en probarlo ha sido el Nobel de Física de 2019, el suizo Michel Mayor, quien les visitó el pasado 6 de octubre. La asociación cultural se ha inspirado en un fragmento del capítulo XIII del Quijote, de Miguel de Cervantes, concretamente en el que Sancho Panza mantiene con el escudero del Caballero del Bosque una conversación sobre el vino que están degustando. El escudero llama al vino "hideputa" y lo alababa por su calidad, por ser de Ciudad Real y por tener algunos años de ancianidad. Sancho Panza señala: "Confieso que no es deshonra llamar hideputa a nadie cuando cae debajo del entendimiento de alabarle... ".
Sin embargo, la Oficina Española de Patentes y Marcas ha denegado esta solicitud basándose en que la denominación “es contraria a la ley, al orden público o a las buenas costumbres, toda vez que el distintivo incorpora en su conjunto una calificación denigratoria, que cabe considerar de atentatoria a las buenas costumbres, incluso si está extendida en el lenguaje vulgar”.
Más censura que antes
Los cervantistas han lamentado que lo que ni el Consejo Real ni la Inquisición impidió a Cervantes en 1605 que el Quijote viese la luz, “416 años después un estamento oficial español censure y tache de vulgar al mejor escritor" de la lengua castellana. La asociación cultural coincide con el académico de la Lengua Arturo Pérez-Reverte, en que "no se pueden quitar del diccionario las palabras que han utilizado escritores de la talla de Galdós, Cela o Cervantes, por muy malsonantes que nos puedan parecer hoy, ya que ellos las utilizaron de manera limpia, eficaz y práctica, consiguiendo reflejar el lenguaje de su época". Por ello y a pesar de que esta marca con toda seguridad no será oficialmente registrada, los cervantistas alcazareños piensan seguir utilizándola para “ser coherentes con su obra y para perpetuar la memoria de Miguel de Cervantes”.