La disolución de Convergència ha sido finalmente la única decisión tomada en la jornada inaugural del congreso postconvergente del Fòrum. A las 20.30 horas estaba previsto que se eligiera el nombre de la nueva formación política, que finalmente ha quedado en el aire a raíz de las protestas de los congresistas. Las peculiaridades de la situación son muchas. CDC, en la práctica, todavía existe a título jurídico y la pilota el veterano militante y fundador del partido Jacint Borràs, amigo de Jordi Pujol. Al no haberse escogido el nombre de la nueva formación, los ya exmilitantes convergentes no tienen hoy por hoy partido (nuevo) al que asociarse. Y Artur Mas es expresidente por partida doble: de la Generalitat y de (la antigua) CDC. Lo viejo no ha muerto del todo y lo nuevo se empeña en no nacer.