Barcelona es una ciudad que afronta retos cada vez más complejos: reducir las emisiones, adaptarse al aumento de las temperaturas, gestionar mejor el agua, combatir las desigualdades o avanzar hacia un modelo de consumo más sostenible. Pero también es una ciudad llena de entidades, empresas, centros educativos y colectivos que trabajan cada día para encontrar soluciones. Precisamente, dar visibilidad a estas iniciativas es el objetivo de los Premis Agenda 2030 Barcelona + Sostenible, que este 2026 han celebrado su cuarta edición.
Los galardones reconocen proyectos ya realizados o en ejecución que contribuyen a impulsar la sostenibilidad en la ciudad. Este año se han presentado 59 candidaturas de organizaciones de la Xarxa Barcelona + Sostenible, una muestra de la diversidad de propuestas que se están desarrollando actualmente en la capital catalana.
La convocatoria se ha dividido en diez modalidades agrupadas en dos grandes categorías. Por un lado, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con las categorías de personas, planeta, prosperidad, paz y partenariados. Por otro, los Retos de Ciudad, centrados este año en cuestiones tan actuales como la descarbonización, el ahorro de agua y la adaptación al calor. Además, coincidiendo con la celebración de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura, tres de los premios se han destinado específicamente a soluciones aplicadas a los edificios.

Aprender a detectar las mentiras sobre el cambio climático
Entre los proyectos galardonados hay iniciativas tan diferentes como Desfake Clima, de la Associació Verificat, que ha ganado en la categoría de personas. El proyecto lleva a las aulas herramientas propias del periodismo y de la verificación de datos para ayudar a alumnado y profesorado a identificar la desinformación y las narrativas negacionistas sobre la emergencia climática. Una propuesta que combina alfabetización mediática y conocimiento científico para fomentar una ciudadanía más crítica.
En esta misma categoría, el jurado ha concedido también una mención especial a Cuidar qui té cura, de la Fundació Jubert Figueras. El programa apoya a las familias de pacientes desplazados, a menudo invisibilizadas dentro del sistema sanitario, a través de una red que facilita alojamiento y acompañamiento emocional. El proyecto contribuye así a reducir desigualdades en el acceso al cuidado y a mejorar las condiciones de recuperación de los pacientes.
Convertir los residuos orgánicos en un recurso para la ciudad
La participación ciudadana es también uno de los ejes de Barcelona Revolta't, de Tarpuna, SCCL, la iniciativa premiada en la categoría de planeta. El proyecto impulsa la recogida y el compostaje de proximidad de los residuos orgánicos en entornos comunitarios, transformándolos en un recurso útil para la agricultura urbana y la mejora de los suelos.
Una aplicación para combatir la pobreza energética
La tecnología también puede ser una herramienta contra las desigualdades. Es un ejemplo La Meva Energia, de ABD Asociación Bienestar y Desarrollo, una aplicación digital destinada a mejorar la gestión de los servicios de prevención y lucha contra la pobreza energética. La herramienta facilita la comunicación con las personas usuarias y les permite acceder a información actualizada y gestionar de manera más autónoma sus trámites relacionados con la energía.
Educar en derechos humanos a partir de experiencias reales
En la categoría de paz y partenariados, el proyecto ganador ha sido Educació per a la Llibertat, de la Fundació PROA vinculada a Open Arms. La propuesta apuesta por una educación en derechos humanos basada en testimonios reales, experiencias vivenciales, dinámicas participativas y materiales pedagógicos para trabajar cuestiones como la empatía, el pensamiento crítico, la convivencia y la justicia global.
El jurado también ha otorgado una mención especial al Festival de Cinema i Drets Humans de Barcelona, impulsado por Drets en Acció / Derechos en Acción. Con 23 años de trayectoria, el festival se ha consolidado como un referente internacional en la promoción de los derechos humanos a través del cine, combinando independencia, compromiso social y una programación de excelencia abierta a la ciudadanía.
Repensar los inhaladores para reducir la huella ambiental
Los retos ambientales han tenido también un protagonismo destacado. GREEN BREATH, impulsado por la Fundació Gestió Sanitària de la Santa Creu i Sant Pau, ha sido reconocido por su transformación sostenible del uso de los inhaladores. El proyecto cuantifica su huella de carbono y trabaja con profesionales y pacientes para fomentar un uso y una eliminación más responsables.
Vivienda industrializada con menos emisiones
Entre las propuestas vinculadas a la arquitectura destaca un edificio de 24 viviendas dotacionales industrializadas y de bajas emisiones de CO₂ en Sant Martí, impulsado por COMA Arquitectura i Martí Sanz arquitectura. El proyecto plantea sistemas constructivos de alta eficiencia para reducir la huella de carbono y, a la vez, acortar los plazos de ejecución.
Detectar fugas y formar profesionales para ahorrar agua
El agua es otro de los grandes retos de la ciudad. Llars a Punt, de Aigües de Barcelona, combina la detección automática de consumos excesivos y fugas con la sensibilización ciudadana y la formación de personas en situación de vulnerabilidad en el oficio de la fontanería.
El agua que sobra también puede hacer crecer la ciudad
También en el ámbito del ahorro de agua, la Escola Diputació ha sido reconocida por Comunitats de sembra d'aigua, un proyecto que reutiliza el agua sobrante para regar huertos urbanos y espacios verdes del barrio con la participación activa del alumnado. Una iniciativa que convierte la escuela en un espacio de aprendizaje, sensibilización y acción directa.
Más sombra para afrontar los veranos cada vez más calurosos
Ante unos veranos cada vez más calurosos, Mar d'Ombres, de Batec Pol Cooperatiu per la Transició Energètica, propone un sistema modular y adaptable de sombras urbanas que puede ajustarse a diferentes espacios y necesidades. Una solución pensada para mejorar el confort en las calles y espacios públicos y ayudar a la ciudad a adaptarse a los efectos de la emergencia climática.
Un refugio climático que también es cultural
El premio al mejor refugio climático situado en un edificio ha sido para el CCCB, Refugi climàtic cultural d'estiu, que combina la función de proporcionar confort ante el calor con una propuesta cultural abierta a la ciudadanía en el corazón del Raval.
Los Premis Agenda 2030 Barcelona + Sostenible ponen así el foco en una idea clara: la sostenibilidad no es un concepto abstracto. Puede tomar la forma de una aplicación que ayuda a una familia a gestionar la energía, de una escuela que reutiliza el agua, de un sistema de sombras en la calle o de un proyecto educativo que enseña a detectar la desinformación. Diez iniciativas diferentes que comparten un mismo objetivo: construir una Barcelona más sostenible, más resiliente y preparada para los retos del futuro.