Las instalaciones de tiro olímpico de la Vall d’Hebron forman parte del legado de los Juegos de Barcelona de 1992, pero al contrario que otros espacios, como el mismo Estadi Olímpic Lluís Companys o el Palau Sant Jordi, el espacio donde se hicieron las pruebas de tiro no han tenido suerte y, más de tres décadas después, está en desuso y abandonadas, y eso que se trata de una obra diseñada y construida por los arquitectos Enric Miralles y Carme Pinós. Ahora bien, después de décadas de olvido, la comisión de Ecología, Urbanismo, Movilidad y Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, celebrada este martes, ha aprobado una iniciativa, presentada por Barcelona en Comú, para impulsar su rehabilitación.
Hay que tener en cuenta que esta instalación obtuvo el Premi Ciutat de Barcelona, pero fue desmontada en 2007 por las obras de la línea 5 del metro y, a pesar de que la voluntad inicial era encontrar en un año un espacio para reponerlo, la verdad es que la obra ha quedado en desuso desde entonces, con parte de los paneles de obra amontonados en un espacio adyacente. La iniciativa de los Comuns reclama que el gobierno municipal rehabilite las instalaciones olímpicas y se utilicen como vestuario y bar del CEM Teixonera - Vall d'Hebron y ha contado con el apoyo de todos los grupos municipales —BComú, Junts, ERC, PP y VOX— excepto el PSC, que se ha abstenido.
En concreto, el acuerdo aprobado en comisión solicita que el gobierno municipal encargue a BIMSA la licitación del proyecto ejecutivo y las obras, con la máxima brevedad, “de los vestuarios y espacio de bar para los campos de fútbol y rugby de la Teixonera, integrando la arquitectura olímpica de Miralles y Pinós —diecisiete años abandonados en suelo municipal— y los inscriba en el Catálogo de Patrimonio Arquitectónico de la ciudad, en cumplimiento de los acuerdos de distrito de diciembre de 2023 y el pasado marzo de 2026”. En la defensa de la iniciativa, el concejal Pau González ha señalado que “Barcelona no puede ser capital mundial de la arquitectura mientras deja pudrir el legado olímpico en un solar público”.
De hecho, una vez pasados los juegos, las instalaciones olímpicas pasaron a formar parte del Centre d’Esports Municipal Vall d’Hebron – Teixonera y en el mismo ámbito se habilitó un campo de fútbol y rugby. Ahora bien, desde el año 2007 las estructuras fueron desmontadas, amontonadas y abandonadas en un rincón del Parc de la Vall d’Hebron, deteriorándose año tras año. Desde Barcelona en Comú, además, se ha criticado la "gestión negligente" de la Fundació Marcet, que desde el 2019 gestiona el CEM Vall d’Hebron – Teixonera. Además, la Sindicatura de Greuges ha concluido dos veces que se ha vulnerado el derecho a practicar el deporte en condiciones óptimas.
