Dentro de la práctica desaparición de los nombres más llamativos del nomenclátor franquista, impuesto 'manu militari' poco después de la victoria fascista durante la Guerra Civil, hay uno que, sorprendentemente, resiste el paso del tiempo, aunque de manera extraoficial.

En el año 1939, la entonces avenida de Pedralbes, que tenía ese nombre desde 1904, fue renombrada como avenida de la Victoria, en clara referencia al triunfo de las armas franquistas. Si este fue uno de los nombres que se cambió al poco de la entrada de los franquistas en Barcelona -el cambio fue el 7 de marzo del 39, cuando todavía ni había acabado la guerra-, también fue modificado de urgencia con la llegada del primer ayuntamiento democrático después de la etapa republicana. El 20 de diciembre de 1979, esta avenida recuperaba el nombre de Pedralbes.

Como muchas otras calles, el nombre franquista perduró durante un tiempo, y los vestigios del antiguo nombre, también, pero lo que llama la atención en este caso es que en pleno 2021, es decir, más de 40 años después del cambio oficial, hay una finca de esta vía que mantiene de forma persistente un letrero con el antiguo nombre.

El general Yagüe (segundo por la izquierda) celebra la ocupación de Barcelona / The New York Times - Colección Bellinogramme

Se trata del inmueble situado en la avenida de Pedralbes esquina con Manuel Girona, en una fachada en la cual se puede leer 'Avenida de la Victoria 22-24', un cartel que no sólo no es el oficial -de hecho justo debajo, un letrero municipal aclara que se trata de la avenida de Pedralbes-, sino que además tiene un carácter privado, es decir, forma parte del edificio y por lo tanto es propiedad, como el resto de elementos comunes, de la Comunidad de Propietarios del paseo Manuel Girona número 2, que es como está registrado oficialmente este edificio. Por lo tanto, el cartel, escrito con letras de hierro, no tiene ningún valor oficial, pero al tratarse de una propiedad privada, su retirada debe ser consensuada con la comunidad. En realidad, el ayuntamiento hace años que intenta llegar a un acuerdo para la retirada, que podría ser inminente.

Ruego de ERC para su retirada

Precisamente, el pasado 5 de octubre en el consejo de Distrito de les Corts, Esquerra Republicana de Catalunya presentó un ruego, que fue aceptado, insistiendo en la necesidad de retirar una denominación que fue aprobada en 1939 "en recuerdo de la victoria del ejército del Generalísimo contra el comunismo", según recordó la consejera de distrito de ERC Maria Mercè Garrigosa, que calificó el letrero como un "vestigio de la dictadura".

La consejera recordó que la ley 52/2007 de Memoria Histórica "establece que son los ayuntamientos los que tienen que retirar los restos del franquismo de la vía pública", razón por la cual pedía "al distrito conjuntamente con la ponencia del nomenclátor que se comprometan a requerir a la comunidad de propietarios a fin de que procedan a su retirada".

Otro detalle del letrero / Montse Giralt

Por su parte, el consejero de distrito Manuel Becerra (PSC), encargado de dar respuesta, anunció que estaba "casi a punto de llegar a un acuerdo con la comunidad", ya que a pesar de la ley de Memoria Histórica, al tratarse de una propiedad privada, "la última palabra siempre la tiene la comunidad, aunque sea el yugo y las flechas o Franco con la mano alzada". "Es una propiedad privada y si la comunidad dice que no, porque no da su autorización explícita o tácita, no se puede retirar", añadió Becerra, que señaló que a pesar de "coincidir en el objetivo", se trataba de una "negociación delicada".

Todo indica que es voluntad del Ayuntamiento de Barcelona pactar la retirada del letrero, un hecho que incluso podría producirse de manera inminente y poner fin, así, a un raro y persistente ejemplo de exhibición de simbología franquista que se ha alargado innecesariamente durante cuatro décadas.

 

Imagen principal: Un letrero privado con nombre franquista persiste en la avenida de Pedralbes / Montse Giralt