Ha fallecido Pilar Malla, primera síndica de greuges de Barcelona, a 95 años. Lo ha confirmado en las redes sociales la Sindicatura de Greuges de Barcelona, que ha destacado que "con ella empezó una manera de entender la Sindicatura que todavía hoy nos acompaña: escuchar, estar al lado de las personas y defender sus derechos, especialmente cuando más lo necesitan". "Abrió camino. Contribuyó a hacer de la queja ciudadana una expresión de normalidad democrática y defendió el derecho de todos a ser escuchados y a recibir respuestas claras de la Administración. Lo hizo con independencia, sensibilidad social y una profunda vocación de servicio fruto de toda una vida dedicada a las personas y, especialmente, a las más vulnerabilizadas", recuerdan. Malla ocupó el cargo entre los años 2004 y 2010. Precisamente, en el año 2004 recibió la Creu de Sant Jordi. La Sindicatura ha despedido este jueves con "tristeza" a la persona que "puso los primeros cimientos de la institución", y ha concluido: "Su compromiso con los derechos, el diálogo y la dignidad de las personas forma parte de nuestra historia y continuará inspirando nuestro trabajo".
Aparte, cabe recordar que Malla también fue la primera directora de Servicios Sociales de la Generalitat, entre 1978 y 1981; y diputada del PSC en el Parlament de Catalunya entre 1999 y 2003. La Conselleria de Drets Socials la ha calificado de "referente en la lucha contra la pobreza y por una vida digna para todos", mientras que el titular del departamento, Raúl Moreno, ha destacado que era "una mujer de fe y una trabajadora incansable por la dignidad de las personas más desfavorecidas".
Directora de Cáritas en Barcelona
No hay que olvidar su vinculación con Cáritas Diocesana de Barcelona, de la que fue directora entre 1993 y 1998. Antes había sido responsable del Departamento de Acción Social de la organización entre 1974 y 1978, y secretaria general entre 1981 y 1993. Desde Cáritas aseguran que, bajo su liderazgo, pasaron "de un modelo asistencial a una manera de hacer que empoderaba a la persona, la ponía en el centro y le daba más autonomía". "Trabajó intensamente para hacer visible la realidad de la pobreza y para impulsar respuestas sociales que no se limitaran a paliar las necesidades, sino que contribuyeran a la autonomía de las personas. Para Malla, cada persona debía tratarse de manera específica", remarcan.
La organización recupera unas palabras de Malla: "La caridad, la ayuda al otro, significa amor. Y amor es amar a los demás como a ti mismo. Si amas a los demás como a ti mismo, haz por los demás aquello que tú querrías". En este sentido, defendía que Cáritas no es solo ayudar a los pobres, sino brindarles las herramientas, las oportunidades para salir adelante. "Al final, se trata de hacer que la gente no dependa de ti, sino que se valga por sí misma", decía. Asimismo, ella explicaba que la esperanza, la caridad y el amor fueron los motores que la impulsaron a dedicarse a los más pobres: "El amor de Dios es muy importante, y ciertamente da sentido a mi vida. Y sí, me ha atraído también la esperanza. Es la tríada que genera energía: la Fe, la Esperanza y la Caridad".
Durante su etapa al frente de Cáritas en Barcelona se promovieron centros infantiles en los barrios más desfavorecidos como el Centre Obert de Torre Baró, pisos de acogida familiar para mujeres, colonias, el servicio de paro, se dio respuesta a las personas mayores beneficiarias del FAS (Fondo de Asistencia Social), o fomentar servicios de drogodependencia para personas que tenían problemas de alcoholismo, de donde posteriormente surgió el Centre Català de Solidaritat (CECAS). En este momento también nacieron muchas de las fundaciones y cooperativas vinculadas a Cáritas: la Fundació Foment de l’Habitatge Social, la Fundació Formació i Treball o la Cooperativa Feines de Casa, entre otras. Desde la organización insisten en que para ella era importante buscar salidas colectivas, cooperando con instituciones públicas y privadas que en muchos casos disponían de más recursos y competencias. Una prueba de ello es la implicación de Cáritas en la aprobación en el año 1997 de la Renta Mínima de Inserción (RMI) en el Parlament de Catalunya, que se convirtió en un derecho para las personas en situación de pobreza y vulnerabilidad.
El director actual, Eduard Sala, ha destacado que "fue una de las personas que más contribuyó a modernizar la acción social de Cáritas y a situar a la persona en el centro de toda intervención". "Su legado sigue vivo en muchos de los proyectos y servicios que hoy desarrollamos y en la convicción de que la mejor ayuda es aquella que genera autonomía y esperanza. Pilar Malla entendió que la lucha contra la pobreza no consistía solo en dar respuesta a una necesidad inmediata, sino en generar oportunidades para que las personas recuperen autonomía y ejerzan plenamente sus derechos", agrega Sala. Y concluye: "En Cáritas recordaremos a Pilar Malla como una mujer comprometida, valiente y profundamente humana. Su legado va más allá de los cargos que ejerció: perdura en la manera de acompañar a las personas, de defender su dignidad y de construir una sociedad más justa y fraterna".
