La convivencia entre los diferentes modos de movilidad —peatones, bicicletas, patinetes, motos, coches y furgonetas— es un reto especialmente complicado de lograr en cuanto a las calles de plataforma única o pacificadas, como por ejemplo la calle Gran de Sant Andreu o la de Consell de Cent, donde el espacio central de la vía es de uso compartido, hecho que puede generar situaciones de masificación del uso y donde no todos los usuarios tienen claros los órdenes de preeminencia. Con el objetivo de poder encontrar soluciones a estas situaciones, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha una prueba piloto, con cámaras y paneles informativos, para recopilar datos que permitan activar políticas que mejoren la convivencia.
En concreto, esta prueba piloto se ha puesto en práctica en un tramo de la calle Gran de Sant Andreu, entre Pons i Gallarza y Riera de Sant Andreu, que se pondrá a prueba hasta el 4 de octubre. La misma prueba se repetirá en Consell de Cent, entre el paseo de Gràcia y la rambla de Catalunya, entre el 12 y el 25 de octubre. La arquitecta jefa, Maria Buhigas, ha destacado, en la presentación de esta prueba piloto, que se trata de trabajar "nuevas condiciones de convivencia" en una actuación enmarcada en el proyecto europeo Reallocate, para encontrar soluciones innovadoras para fomentar una movilidad urbana más segura, sostenible e inclusiva.
En concreto, se han instalado cámaras que recogen datos de los flujos de circulación y paneles informativos en los dos extremos de la calle Gran de Sant Andreu del tramo de la prueba, que según las circunstancias de la movilidad en cada momento, emiten diferentes mensajes, dirigidos también a usuarios diferentes: conductores, ciclistas, peatones… El propósito es doble: por una parte, pedagógico, para habituar a la ciudadanía a respetar los espacios de uso común y "promover la convivencia", y por la otra, de recopilación de datos, que servirán para "ver los comportamientos de las calles" de cara a "monitorizarlos" para establecer ajustes y cambios en un futuro.

La elección de los dos tramos se ha hecho porque se trata de vías de plataforma única y con lógicas comerciales —el tramo de Gran de Sant Andreu corresponde a los alrededores del mercado de Sant Andreu—, que hacen que se acumulen en espacios reducidos grandes números de peatones y también servicios de carga y descarga. Además, Buhigas ha destacado que, aun así, las dos calles tienen "características diferentes". En todo caso, con los datos que se recogerán durante el periodo de pruebas se podrá determinar si es necesario establecer cambios o nuevos avisos para conseguir que peatones, ciclistas, patinadores y conductores de todo tipo de vehículos consigan compartir el espacio sin fricciones.