La gentrificación, nueva amenaza para la lengua catalana: el caso del Poblenou

La gentrificación es un fenómeno por el cual un barrio o una localidad experimenta una transformación de tipo físico, económico y social que supone una mejora del espacio residencial que en vez de beneficiar a los vecinos tradicionales, los expulsa en beneficio de nuevos habitantes, a menudo con un poder adquisitivo más alto. Este fenómeno es cada vez más habitual en las ciudades europeas y Barcelona no es ninguna excepción. Al contrario, en un proceso interrelacionado, el aumento de los precios de alquiler ha comportado la llegada de un sector poblacional de alto poder adquisitivo que ha acabado expulsando hacia la periferia a la población autóctona.

En este contexto, el barrio del Poblenou del distrito de Sant Martí, es un caso paradigmático, donde la llegada de nuevos residentes, mayoritariamente extranjeros y a menudo con trabajos relacionados con el nomadismo digital —tipo de trabajo que se puede desarrollar con un ordenador desde cualquier lugar del mundo—, han comportado una transformación del vecindario, con la consolidación de una colonia expat —expatriados— que ha comportado cambios en el mercado de la vivienda así como en el comercio, respondiendo a las necesidades de unos residentes temporales que tienen poca o nula implicación con los tejidos sociales y culturales preexistentes y que a menudo están marcadas por la temporalidad.

Esta transformación también afecta a la lengua, perjudicando especialmente al catalán, en un contexto en que la lengua propia de Barcelona está en regresión y se enfrenta, además, a un proceso de sustitución por el castellano. Un estudio de Plataforma per la Llengua específico del Poblenou constata que, efectivamente, la gentrificación tiene efectos en la salud del catalán, como la expulsión de la población local catalanohablante y la transformación de la actividad económica con la desaparición del pequeño comercio tradicional en favor de nuevos modelos de negocio donde el inglés es la lengua de crecimiento.

Gentrificación de la lengua catalana, Poblenou / Foto: Carlos Baglietto
Cartel publicitario de una actividad cultural en el Poblenou escrito únicamente en inglés / Foto: Carlos Baglietto

En la presentación del estudio, este jueves por la tarde en la sede de la Fundació Blanquerna, Xavier Dengra, coordinador de Empresa y Consumo de Plataforma per la Llengua, ha apuntado que “ante una transformación urbana y del mercado inmobiliario muy intensos, el impacto sobre la lengua no es neutro”, mientras que Albert Massana, autor del estudio, ha destacado datos como el hecho de que mientras “la población extranjera es un 26,5% de los residentes en el barrio, un 35,8 de las viviendas las han comprado extranjeros”, como ejemplo de la gentrificación que se vive actualmente en el Poblenou. Asimismo, la presentación ha contado con el testimonio de Ivan Giesen, un sudafricano establecido en Barcelona y catalanohablante, que vive en el barrio desde hace 27 años y que ahora está en peligro de desahucio, precisamente a consecuencia del proceso de gentrificación del barrio. “No quiero ir a otro barrio, pero tendré que marcharme de Barcelona”, ha lamentado Giesen. La presentación ha contado con la presencia de la comisionada de Uso Social del Catalán del Ajuntament de Barcelona, Marta Salicrú.

Disminución de los catalanohablantes

Así, el estudio recoge datos como el hecho de que en los últimos veinte años, el porcentaje de catalanohablantes ha disminuido de un 45% hasta un 31,8% en el distrito de Sant Martí, hasta alcanzar la cifra más baja de toda la serie histórica (1989-2025), del mismo modo, en el conjunto de Barcelona, la reducción es de un 46,3% hasta un 34,8%. A este dato se suma otro, el hecho de que en el mismo distrito el porcentaje de hablantes de lenguas diferentes del catalán y el castellano ha aumentado de un 1,7% al 10,2% también en las últimas dos décadas, con un incremento de 8,5 puntos porcentuales, equivalente a un aumento relativo de aproximadamente el 500%.

En el caso del Poblenou, sin embargo, hay un hecho diferencial importante: un 6,58% de habitantes del barrio son nacidos en países con un PIB per cápita superior al catalán, porcentaje que desciende al 3,36% para Sant Martí y al 3,77% para el conjunto de la ciudad. De hecho, en Barcelona solo la Vila de Gràcia supera este porcentaje, con un 7,32%. Esta situación ha comportado un cambio en el tejido comercial, con un aumento notable de los comercios orientados a un público internacional y la rotulación en inglés, sobre todo la informativa. La investigación se enmarca en la campaña Lengua, vuelve a casa, que quiere evidenciar el impacto en el uso social del catalán de un modelo de ciudad que expulsa vecinos, transforma el comercio y debilita la vida comunitaria, además de proponer políticas públicas para hacerle frente. 

Gentrificación de la lengua catalana, Poblenou / Foto: Carlos Baglietto
El inglés es predominante y en muchos casos exclusivo en los nuevos comercios del Poblenou, en contra de la normativa legal / Foto: Carlos Baglietto

Así, en el caso de la rotulación informativa se observa una tendencia más clara de cambio que con la rotulación identificativa, donde el catalán presenta un descenso sostenido del 66% (2012) al 54% (2022), con una recuperación parcial hasta el 62%, mientras que el castellano muestra un aumento progresivo del 34% (2012) al 46% (2026), y las otras lenguas, inicialmente ausentes en la rotulación informativa, aparecían en un 26% de los comercios en 2026. Además, en el último año evaluado, la rotulación en estas lenguas corresponde mayoritariamente al inglés, mientras que solo se registra un caso en otra lengua: el francés. 

El estudio constata, pues, que la presencia del inglés aumenta ante un catalán que conserva un papel identitario o visual y el castellano se consolida como lengua de uso práctico, en el marco de un proceso de internacionalización y cambio demográfico que vive el barrio del Poblenou. Todo ello comporta, a modo de conclusión del estudio, que el proceso de gentrificación en el Poblenou se articula como un fenómeno multidimensional con efectos profundos sobre la estructura social y lingüística del barrio. “El descenso del catalán como lengua habitual se inscribe en un contexto de crecimiento sostenido de la población de origen extranjero, tanto de perfiles provenientes de países con un PIB per cápita inferior como superior al catalán, paralelo al aumento de la renta media y a la escalada de los precios de la vivienda”, añade el estudio.

Propuestas para revertir la situación

En cuanto a las propuestas, la primera, ha señalado Dengra, es la de “hacer cumplir la normativa”, seguida por “planes territoriales” en aquellas zonas más tensionadas, como podría ser el caso del mismo Poblenou. Plataforma por la Lengua también apunta a un aumento del número de inspecciones y de sanciones, así como añadir casillas específicas en los formularios de nuevas licencias comerciales respecto al conocimiento de la normativa lingüística. Otras propuestas indicadas como conclusión del estudio es la de establecer una política lingüística vinculada al 22@ y a nuevas actividades económicas, así como planes de acogida lingüística en empresas y espacios de trabajo compartidos.

Asimismo, Dengra ha puesto como ejemplo el Ayuntamiento de Copenhague, que a los nuevos residentes les envía una carta donde les anima a aprender el danés: “Querríamos que el Ayuntamiento de Barcelona hiciera acciones como esta”. Asimismo, se reclama un “vínculo entre la vivienda y cohesión lingüística” donde se proteja el catalán en la documentación, promoción y señalética en las nuevas promociones inmobiliarias. La medida más “disruptiva” serían los “planes de impacto lingüístico” y finalmente el diseño de “métricas del riesgo de sustitución lingüística”.

Líneas de trabajo de la comisionada del catalán

En el marco del turno de preguntas, la comisionada del catalán, Marta Salicrú, ha tomado la palabra para aclarar que la casilla reclamada por Plataforma por la Lengua en las declaraciones responsables para nuevas licencias comerciales son algunos de los temas que su oficina tiene “sobre la mesa”. “Trabajamos para que esto se cumpla”, ha indicado Salicrú, que ha añadido que otra línea de trabajo es resolver el hecho de que en el “protocolo de inspecciones ordinarias tampoco está incluida la inclusión de la normativa lingüística, y esto también está sobre la mesa”.