La Escocesa era una de las fábricas que llenaba el Poblenou durante la segunda mitad del siglo XIX. Fundada en 1852, esta se dedicaba a la elaboración de productos químicos para la industria textil, muy presente en la ciudad y en el país. Cuando en los años 90 la fábrica cerró, esta pasó a estar semiabandonada, pero en 1999 un grupo de artistas empezó a emplearla como espacios de trabajo para evitar que se derrumbara el espacio. Así lo preveía el plan urbanístico del 22@, para aprovechar y construir viviendas y oficinas, pero la presión vecinal lo evitó y acabó siendo declarada bien cultural de interés local en 2007. Desde entonces, el ayuntamiento cedió la gestión provisional del espacio a la Associació d'Idees, que autogestiona el espacio. Ahora, este martes, el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, ha explicado en una rueda de prensa cuáles son los planes del ayuntamiento para esta fábrica del 22@ norte. El objetivo del consistorio es que se convierta en un polo de economía social, tecnología y agroalimentaria, sin olvidar su potencia como espacio de creación de cultura y con el objetivo de "preservar la memoria, el patrimonio y la identidad de la ciudad".
Desde el Saló de Cent, Collboni ha explicado que la inversión inicial —público-privada— es de 51,8 millones de euros para rehabilitar los más de 11.500 metros cuadrados de la fábrica. Según los cálculos del ayuntamiento, con esta transformación se crearán 100 puestos de trabajo directos y 500 indirectos. Este proyecto nace de una colaboración entre el consistorio, que aporta más de la mitad del presupuesto, y otras empresas y administraciones. Hay que tener en cuenta que La Escocesa se organizaba en diferentes espacios, llamados nave: Sheild, Johnston. Steegmann, Birkhead y Paul. Cada una de estas se destinará a un elemento diferente. Por ejemplo, la primera será el nuevo Barcelona Foodlab, un centro de innovación gastronómica y tecnología agroalimentaria, con aulas formativas, espacios de coworking o de exhibición.
Vivienda para personas con discapacidad intelectual y colectivos vulnerables
La crisis de la vivienda es uno de los grandes quebraderos de cabeza para los barceloneses, que ven cómo el precio del alquiler se va encareciendo y, con el aumento del coste de vida, cada vez se les hace más difícil acceder a una vivienda de compra. En los últimos meses se ha puesto en marcha la construcción de diferentes manzanas de viviendas de protección social. Esta problemática también estará presente en La Escocesa, donde se fabricarán hogares para 72 personas con discapacidad intelectual y otros colectivos vulnerables. También habrá un centro de inclusión y cohesión social y un espacio de arte inclusivo.