En esta nueva entrega del Barcelona Exprés hemos venido al paseo de Sant Joan para enseñaros la Font d’Hèrcules, situada en la intersección de la calle de Còrsega, porque se trata de la fuente ornamental más antigua de Barcelona que todavía se conserva y que, además, es un monumento viajero. Efectivamente, en 1797 fue colocada en el paseo de la Esplanada, un espacio situado aproximadamente entre el paseo Picasso y el Mercat del Born y fue inaugurada en 1802 en el marco de una visita del rey español Carlos IV y María Luisa de Borbón Parma.

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Cuando se urbanizó el emplazamiento original, la fuente fue movida a un nuevo espacio situado cerca del actual paseo de Lluís Companys, donde quedó incluida en los jardines de lo que sería el Palau de les Belles Arts, hasta que en el año 1928, fue trasladada a su emplazamiento actual, desde donde no se ha movido más. La fuente, actualmente, se encuentra en el distrito de Gràcia, concretamente en el barrio del Camp d'en Grassot i Gràcia Nova. 

La estatua representa la figura de Hércules desnudo, apoyado sobre un garrote y con la piel del León de Nemea en su brazo izquierdo, mientras que en el pedestal encontramos un medallón ovalado con el retrato de Carlos IV y María Luisa de Borbón Parma. El pedestal está flanqueado por dos leones y el conjunto descansa sobre una base de piedra situada en medio de un estanque circular. El conjunto es obra del escultor Salvador Gurri y del marmolista Josep Moret, y está hecha con piedra de Montjuïc. 

Esta fuente histórica ha sido restaurada en dos ocasiones, en 1987 y en 2010, y pasados los años de sequía, vuelve a estar en funcionamiento. Ahora bien, aunque el estanque está lleno de agua, ¡hay días que los surtidores no funcionan! Ah, y no confundáis esta Font d'Hèrcules con la fuente del mismo nombre de los jardines del Palau Reial de Pedralbes, que tal como os explicamos en un anterior Barcelona Exprés, es una de las obras más desconocidas de Antoni Gaudí.  

Por cierto, si le ha sorprendido el concepto de monumento viajero, debe saber que no es el único que ha cambiado de lugar a lo largo del tiempo. Solo a modo de ejemplo, el Gat de Botero, que ahora todo el mundo asocia a la rambla del Raval, se encuentra en la que es su cuarta ubicación, o el Monument al Doctor Robert, que ahora vemos en la plaza Tetuan, que históricamente se emplazó en la plaza Universitat, después fue retirado de la vía pública y finalmente restituido en Tetuan.