La decisión adoptada por amplia mayoría del consejo plenario del distrito de Nou Barris de Barcelona de restituir el nombre original de la actual plaza del Virrei Amat —urbanizada en 1933 y bautizada como plaza Salvat-Papasseit, y cambiada a Virrei Amat en el marco de la depuración franquista del nomenclátor en 1942— no solo ha indignado al unionismo político, con posicionamientos contrarios de los grupos municipales de PP y Vox y favorables al nombre actual, sino también al activismo españolista, que ya ha amenazado con presentar batalla en contra del cambio de nombre aprobado por las instituciones democráticas de la ciudad.
En concreto, la entidad Convivencia Cívica Catalana (CCC), la misma que el pasado septiembre fracasó en el intento de eliminar del nomenclátor barcelonés la calle dedicada a Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco, ha anunciado, por medio de un comunicado, la intención de presentar un recurso contencioso administrativo en contra del cambio de nombre, una vez que el acuerdo sea aprobado y ratificado por decreto municipal, además de iniciar una campaña de recogida de firmas en contra del cambio de nombre, todo ello para evitar que Barcelona recupere el nombre original de la plaza, que, según la entidad españolista, hace referencia a un “poeta separatista radical y hostil a España”.
De hecho, la argumentación de CCC para oponerse al cambio de nombre se centra en la filiación política de Salvat-Papasseit, quien en todo caso osciló a lo largo de su vida entre el socialismo, el anarquismo y, también, el independentismo, pero sobre todo marcado por la defensa de la educación y la cultura entre las clases populares y la lucha contra lo que llamaba el “flamenquismo”, entendido como exaltación de la incultura. Por el contrario, CCC defiende la figura de Manuel Amat i Junyent como “figura histórica de indudable relevancia en la España del siglo XVIII”, ignorando que el nombre fue impuesto por el régimen fascista. Asimismo, critica el cambio de nombre como utilización del espacio público “como instrumento de afirmación ideológica y de señalamiento político”, mientras que defiende el nombre de Virrei Amat por “razones históricas objetivas”.
Además, la entidad españolista considera que, a pesar de que la recogida de firmas de Restituïm, impulsora del cambio de nombre, superó con creces las necesarias para llevar la iniciativa al plenario del distrito y que una vez allí obtuvo el apoyo de JuntsXBCN, PSC, BComú y ERC, no contaría con un “apoyo vecinal real”, apuntando que “la iniciativa que pretende justificar esta sustitución se apoya en un número reducido de firmas que no representa de manera significativa a los vecinos de Nou Barris”.