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En el parque del Clot de Barcelona, en el distrito de Sant Martí, hay un trozo de historia industrial que puede pasar desapercibido; se trata de una serie de estructuras que ahora forman parte del parque, pero que tienen un pasado bastante interesante. En este Barcelona Exprés le explicamos qué son estas construcciones y qué planes hay para su futuro inmediato.

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Se trata de las fachadas de los antiguos talleres ferroviarios de Renfe, construidos en el año 1858 como parte del trazado de la línea entre Barcelona y Granollers. Inicialmente, se trató de un apeadero para carga y descarga de mercancías que se amplió en 1912, con una estación con dos vías generales y una desviada, dos andenes y talleres de reparación de trenes en el lado de mar. Estas instalaciones estuvieron en uso hasta el año 1972, cuando el soterramiento de las vías y la inauguración de la estación de Clot-Aragó las convirtió en innecesarias. Estas fachadas, que forman parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya, quedaron integradas en el actual parque del Clot en el año 1986, pero ahora, con casi ciento setenta años a sus espaldas, ha comenzado una necesaria rehabilitación.

Las obras afectan a siete fachadas históricas con el objetivo de consolidarlas, reparar los elementos deteriorados y garantizar que se conserven durante muchos años más. El proyecto tiene un presupuesto de cerca de 2 millones de euros y está previsto que finalice durante el primer trimestre de 2027. En concreto las actuaciones prevén:

  • Restitución de volúmenes en función del material a recuperar a causa de los desprendimientos parciales de tramos de fachada.
  • Limpieza con agua a presión.
  • Inyección de resinas para el tratamiento de las fisuras.
  • En el caso de fisuras en zonas vistas, el procedimiento consistirá en la retirada de las piezas rotas, saneamiento de la zona afectada y reposición por unas piezas nuevas.
  • Eliminación de la vegetación adosada a los paramentos de las fachadas.
  • Recuperación de las superficies y eliminación del óxido incrustado.

De momento, si paseáis por el parque del Clot, deteneos a contemplar estas construcciones, porque forman parte de la historia ferroviaria e industrial de Barcelona, un ejemplo de conservación e integración del patrimonio industrial en la ciudad. Y no dejéis de disfrutar del parque del Clot, un espacio público inaugurado en 1986, obra de los arquitectos Dani Freixes y Vicente Miranda, donde las antiguas fachadas han quedado integradas en una zona verde que incluye también instalaciones deportivas de uso público, todo ello junto a la sede del distrito.