Como estamos en la víspera de la Diada Nacional de Catalunya y, además, este 2026 celebramos el Any Gaudí en recuerdo del centenario de la muerte del arquitecto, hemos venido a la plaza del Sant Just, en el corazón del barrio Gòtic, para recordar, en este Barcelona Exprés con el que empezamos nueva temporada, que fue aquí donde el creador de la Sagrada Família y exponente del modernismo catalán fue detenido por la policía por hacer lo que ahora llamaríamos un mantinc el català, es decir, mantener el derecho a expresarnos en catalán en cualquier punto de los Països Catalans.
Pongámonos en contexto: En esta iglesia, un admirable templo gótico del siglo XIV dedicado no a un santo, sino a dos, Justo y Pastor, estaba previsto celebrar, el 11 de septiembre de 1924, una misa en recuerdo de los caídos en el asedio de 1714, y Gaudí, en aquel momento de setenta y dos años y ferviente católico así como ferviente catalanista, tenía intención de asistir. Cabe decir que las misas en recuerdo de los caídos se habían convertido en un acto habitual desde que en 1886 se ofició la primera en Santa Maria del Mar, eso sí, sin sermón, por miedo a que se dijera algo que no gustara a las autoridades.
Ahora bien, en 1924 el marco político no acompañaba. La dictadura de Primo de Rivera, instaurada un año antes, era furibundamente catalanófoba, contraria al uso de la lengua catalana y enemiga de cualquier expresión catalanista, incluida la más pequeña celebración de la Diada, aunque fuera una misa. Al llegar a la iglesia la mañana del 11 de septiembre, Gaudí se encontró en la entrada a policías que le impidieron el paso. Lo que comenzó como una discusión sobre el derecho de entrar o no en la iglesia se convirtió, por obra y gracia del agente policial, en una discriminación lingüística y un caso de catalanofobia de manual.
Efectivamente, uno de los agentes le exigió que renunciara a hablar en catalán y lo hiciera en castellano, cosa a la que Gaudí se negó, defendiendo su derecho a expresarse en catalán. El resultado: el arquitecto fue detenido y trasladado a dependencias policiales, donde quedó retenido en el calabozo hasta que pagó una fianza de cincuenta pesetas. Ya lo ven, hace más de cien años que ya se producían actuaciones catalanofóbicas por parte de la policía, que no solo intentó obligar a Gaudí a hablar en castellano, sino que también lo insultaron e intentaron humillar y estuvieron a punto de agredirlo. Y como hemos visto últimamente, estos ataques policiales a la catalanidad todavía continúan, ¿verdad? ¡Buena Diada Nacional!