El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha reiterado este sábado su voluntad de eliminar progresivamente los cruceros de escala en la ciudad para desincentivar un modelo turístico que, según ha defendido, genera un “gran impacto” pero “no deja ingresos”. Durante la convención municipal de la Federación de Barcelona del PSC, centrada en el debate sobre el modelo de turismo, Collboni ha defendido el objetivo de “reducir a cero las escalas de cruceros” y ha anunciado dos medidas para presionar al sector. Por un lado, ha avanzado que la tasa turística de los cruceristas de escala pasará este mismo año de 5 a 8 euros, un incremento previsto inicialmente a cuatro años vista. Por el otro, ha explicado que el Ayuntamiento trabaja con la Generalitat para eliminar el tope actual de estos 8 euros y permitir que la ciudad pueda aumentar todavía más la fiscalidad aplicada a este tipo de cruceros.
Según Collboni, el aumento de la fiscalidad sobre los cruceros de escala sirve para “financiar los servicios que estos cruceristas usan en la ciudad” y, a la vez, desincentivar este modelo turístico. El alcalde ha recordado que Barcelona cerró el 2025 con cerca de cuatro millones de cruceristas, de los cuales 1,7 millones correspondían a pasajeros de cruceros que solo hacían escala en la ciudad. Collboni ha criticado que este tipo de visitante provoca “masificación turística” sin generar un gasto significativo en la economía local, mientras hace “un uso intensivo del espacio público y de los servicios públicos”, especialmente en el centro de la ciudad. Según el alcalde, esta presión turística “pone en riesgo la calidad de vida” de los barceloneses.
Collboni ha defendido que hay que apostar por un modelo de visitante que aporte más valor añadido a Barcelona. En este sentido, ha reivindicado la renovación de la Fira de Barcelona como una herramienta para potenciar “el turismo de congresos”, un perfil de visitante que ha vinculado a “la economía del conocimiento” y al desarrollo económico de la ciudad. Collboni considera que este tipo de turismo es compatible con la necesidad de preservar la calidad de vida de los residentes y con lo que ha definido como el “derecho a quedarse” de los barceloneses en sus barrios.
Collboni reivindica la tasa turística
El alcalde también ha reivindicado la utilidad de la tasa turística, que según ha destacado ha servido para financiar actuaciones como la climatización de 60 escuelas, la promoción de vivienda pública y diferentes servicios en los barrios de Barcelona. "Tenemos que defender el derecho a quedarnos en la ciudad. No queremos volver atrás, pero queremos una ciudad cohesionada", ha afirmado. En el tramo final de su intervención, Collboni ha reivindicado una "mirada de largo plazo" para afrontar los retos urbanos y turísticos de la capital catalana y ha asegurado que los próximos años serán "decisivos" para definir qué modelo de ciudad y de turismo se consolida en Barcelona.
