Después de que el martes pasado, un centenar de personas secundaron el llamamiento de la Assemblea de Barris pel Decreixement Turístic (ABDT) para protestar en contra de la "turistificación masiva", en una concentración con motivo de la celebración, el 27 de septiembre, del día internacional del turismo, el Ayuntamiento de Barcelona ha fijado su posicionamiento este jueves, retando a los antituristas a responder la siguiente pregunta, formulada por el primer teniente de alcaldía, Jaume Collboni: "Que me digan qué hacemos de los parados que provoca el decrecimiento". En el contexto del balance de resultados de la temporada turística de este verano pasado, Collboni ha sacado pecho de llevar a cabo "una política turística inteligente".
De hecho, el primer teniente de alcaldía ha defendido que el actual modelo turístico que fomenta el ayuntamiento ya se basa en la idea de "no incrementar el número de turistas", sino la de promover un "turismo de calidad". "Los datos de hoy corroboran que vamos en la buena dirección", ha añadido Collboni, que ha planteado a los colectivos que piden una reducción del turismo que respondan donde irá a parar "el decrecimiento en puestos de trabajo", precisamente porque una de las bazas que juega el consistorio es el aumento del empleo ligado al sector turístico, y por eso ha considerado que "la política inteligente de una ciudad donde el 15/17% de la riqueza se produce en el sector turístico, lo que hacemos no es fomentar el turismo de masas, sino un turismo en número decreciente pero creciente con respecto a los ingresos en la ciudad, a la capacidad de generar puestos de trabajo y a la capacidad de recaudar recursos".
Manifestación por el Decrecimiento Turístico
Hay que recordar que el martes pasado tuvo lugar una manifestación que, según Daniel Pardo, portavoz de la ABDT, Daniel Pardo, tenía que servir como "denuncia del retorno masivo del turismo". "No hemos aprendido nada de la pandemia", aseguró, para afirmar que su entidad, integrada en la Red de Ciudades del Sur de Europa Contra la Turistitzación, exige la aplicación de "políticas de decrecimiento", que limiten la presencia de turistas en la ciudad, al considerar que las políticas públicas de promoción del turismo son "incompatibles con la declaración de emergencia climática", razón por la cual defendieron políticas para reducir el número de turistas, como "dejar de hacer promoción con dinero público" o "reducir el número de vuelos".
De hecho, también defendieron la "desaparición" de los cruceros, un posicionamiento que contrasta con el del Ayuntamiento de Barcelona. Precisamente, en el balance veraniego, el gobierno municipal ha revelado que entre junio y julio se han contabilizado 900.000 cruceristas, un 19,6% menos que en verano de 2019, pero resaltando que, de acuerdo con las políticas del Ayuntamiento, un 61,2% han viajado en cruceros que tienen Barcelona como puerto base, hecho que supone que hacen pernoctaciones en la ciudad.