La limpieza de Barcelona es una de las asignaturas pendientes del actual gobierno municipal. El pasado verano se llegó a unos límites de suciedad prácticamente insostenibles, agravados por un cúmulo de circunstancias entre las cuales la falta de lluvia y la aceleración de la caída de hojas de los árboles, pero sobre todo la constatación de que desde la Casa Gran no se hacía lo suficiente para resolver el problema. La transición en el cambio del contrato de limpieza —que configura la partida más importante del presupuesto municipal, de unos 300 millones de euros—, ha comportado, además, una situación de decalaje entre el reconocimiento de los problemas y las actuaciones para solucionarlos. De ahí el plan de choque anunciado a toda prisa en otoño con una inversión extraordinaria de 70 millones de euros que suponía un reconocimiento implícito del grave problema de limpieza.

Este miércoles, sin embargo, el gobierno municipal con la alcaldesa, Ada Colau, al frente, ha querido escenificar la supuesta solución del problema con la puesta en marcha de la nueva contrata, que comportará una renovación de todo el parque de vehículos, con un aumento relevante del vehículo eléctrico, que supondrá el 66% de la flota, y la contratación de 400 nuevos operarios. Con todo, hará falta esperar todavía un mes largo, hasta el 7 de marzo, para ver los resultados sobre el terreno, de momento sólo en cinco distritos, Ciutat Vella, Eixample, Gràcia, Sant Andreu y Sant Martí, mientras que los otros cinco tendrán que esperar a pasado el verano, ya que no se activará la nueva contrata hasta principios de septiembre.

 

Sobre el espigón del Bogatell, donde se han presentado los vehículos, el nuevo equipamiento luce como un juguete nuevo, con incorporaciones importantes como vehículos duales que permiten limpiar y baldear al mismo tiempo o carriyos autopropulsados, una inesperada incorporación al parque de VMP (Vehículos de Movilidad Personal) de la ciudad. En todo caso, Colau ha querido resaltar que se pasará "de 200 vehículos eléctricos a 870 vehículos eléctricos, más eficientes y menos ruidosos", en lo que quiere ser un compromiso para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la calidad del aire. "Nos estamos adaptando a los nuevos retos y tenemos que tener una contrata de limpieza que se adapte a estas demandas", ha añadido la alcaldesa.

Emergencia de limpieza

A pesar de esta situación de emergencia de limpieza constatada los últimos meses, todavía habrá que esperar un mes para ver los efectos. En todo caso, el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, ha prometido un aumento muy relevante de las cadencias de limpieza una vez todo el nuevo operativo esté en marcha. "Aumentaremos las frecuencias y doblaremos la presencia de baldeos", ha apuntado Badia, que ha añadido que en muchos puntos de la ciudad, "por término medio no pasaremos menos de seis veces a la semana". Badia también ha añadido que se ampliarán los servicios por la tarde y se pasará a considerar el mes de octubre como de temporada alta. También ha resaltado que ellos nuevos servicios tendrán "capacidad de dar respuesta inmediata", incluso a peticiones puntuales de vecinos.

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Presentación de los nuevos vehículos de limpieza / Europa Press

Por su parte, la segunda teniente de alcaldía y responsable del área de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad, Janet Sanz, ha destacado que la nueva contrata ha sido un trabajo "iniciado en el anterior mandato" y con el objetivo de tener "la ciudad más limpia y con más mantenimiento integral". Además, ha reivindicado que todo está preparado para afrontar la limpieza del "millón de metros cuadrados nuevos ganados al asfalto" por medio de iniciativas, a menudo polémicas, como la Superilla Barcelona y el programa Protegim les Escoles, además de resaltar la importancia del nuevo equipamiento ante los objetivos de "sostenibilidad y lucha contra la emergencia climática" que tiene que afrontar la ciudad.

Inversión a 8 años

El nuevo contrato de limpieza supone una inversión de 2.300 millones de euros en ocho años, es, por lo tanto, el mayor del consistorio y por su duración ata a los futuros gobernantes de la ciudad en caso de un eventual cambio de gobierno en las próximas elecciones municipales, previstas en mayo del 2023. En todo caso, es una apuesta de presente y de futuro que supone que Barcelona sea la ciudad líder en el gasto en limpieza viaria, que es de 122 euros por año y habitante. En este sentido, el ayuntamiento ha querido destacar que la nueva contrata permitirá adaptar los servicios esenciales de limpieza y recogida de residuos a las nuevas circunstancias. Ahora, hará falta ver los resultados sobre el terreno y esperar que el verano del 2022 no sea tan nefasto como el del 2021 en cuanto a la limpieza de la ciudad.