El Ayuntamiento de Barcelona, junto con la Diputación de Barcelona y la Fundació Pau Casals, en el marco del 150.º aniversario del músico, ha lanzado la primera convocatoria del Premio Internacional Barcelona por la Paz, un galardón bienal dotado con 300.000 euros, que reconocerá la acción o el proyecto de una persona, organización o institución de alcance internacional que haya contribuido de manera relevante, transformadora y verificable a la promoción de la paz, la convivencia, los derechos humanos y la resolución pacífica de conflictos. La entrega del premio en su primera edición será a principios de 2027 en un acto que se celebrará en el Auditorio de Barcelona.
La presentación de este nuevo premio en el que Barcelona se ha reivindicado como “ciudad de paz”, ha tenido lugar de manera solemne e institucional en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, con una destacada nota musical, la interpretación del emblemático villancico El canto de los pájaros, universalizada por Pau Casals, a cargo de la violonchelista Candela Puigbó, que ha utilizado para tocarla un violonchelo original de Casals propiedad de la fundación que lleva el nombre del músico vendrellense. En el acto han participado el director general de la Fundación Pau Casals, Jordi Pardo, y la senadora chilena Isabel Allende, como miembro del consejo asesor del premio. También han participado, vía videomensaje, dos miembros más de este consejo, la princesa de Jordania Rym Ali, presidenta de la Fundación Anna Lindh; y Shigemitsu Tanaka, copresidente de Nihon Hidankyo, organización galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2024. También ha asistido el alcalde Narcís Serra.
En la apertura del acto, el alcalde Jaume Collboni ha recordado que la iniciativa de articular un premio destinado a la promoción de la paz “empezó a andar hace dos años” como parte de la conmemoración del 150 aniversario de Pau Casals, pero que, pasados estos dos años, “es más oportuno que nunca”: “Nunca habríamos imaginado hace dos años estar donde estamos hoy, cuando se extienden los conflictos bélicos en Oriente Medio y en Europa”. En este marco, Collboni ha calificado “de orgullo” el hecho de presentar “el primer premio internacional Barcelona por la paz, un galardón que quiere reconocer un proyecto de especial impacto, impulsado por personas e instituciones comprometidas por la cultura de la paz”. Precisamente, el dinero del galardón se deberá destinar al desarrollo del proyecto ganador.
“Barcelona ha sido siempre una ciudad refugio y estamos orgullosos de serlo”, ha apuntado Collboni, que ha reivindicado el papel de la capital de Catalunya como “ciudad de diálogo y refugio de exiliados”, razón por la cual ha defendido un premio “inspirado en los valores universales de Barcelona y en la defensa de la paz de Pau Casals”. Collboni, que ha recordado la acción desarrollada por Barcelona en Gaza con el desarrollo del programa del distrito undécimo, así como otros puntos de la agenda internacional como el Mayors for house, ha recordado también la gran manifestación contra la guerra en Irak del 2003, que “comportó una reacción del presidente de Estados Unidos, George Bush hijo”.
Asimismo, Collboni ha criticado al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalando que “Trump no habría invitado a Pau Casals a tocar en la Casa Blanca como lo hizo el presidente Kennedy el año 1961” y ha apuntado que a Barcelona la avala su tradición de “ciudad antibélica, de ciudad de paz”, convencido de que “cuando Barcelona habla, el mundo escucha” y desde esta atalaya ha sido especialmente beligerante contra Trump, “un presidente que ofrece destrucción y nos pide sumisión”. “No nos someteremos, no tendremos miedo”, ha añadido Collboni, recordando que el mismo santo padre, León XIV, también se ha opuesto a los designios de Trump.
Un premio con voluntad de generar impacto
El premio Barcelona Internacional por la Paz aspira a situarse como uno de los reconocimientos más relevantes en el ámbito de la paz y hacerlo, no de manera simbólica, sino con voluntad de generar impacto y reforzar un proyecto a favor de la cultura de la paz. El premio, que tendrá carácter bienal, estará dotado con una asignación económica de 300.000 euros destinada a reforzar el impacto simbólico, mediático y transformador del proyecto o la organización que recibirá el reconocimiento. Esta dotación económica se deberá destinar a garantizar la continuidad, la escalabilidad o la consolidación del proyecto premiado. Su ejecución será evaluada por las instituciones organizadoras del Premio mediante un informe de impacto social, que se presentará durante la ceremonia de entrega de la próxima edición.