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Dotar a la Guardia Urbana de Barcelona de dispositivos conductores de energía (DCE), más popularmente conocidos como pistolas Taser, es un proyecto que, a pesar de contar con una amplia mayoría en el plenario municipal, quedó aparcado ahora hace un año, en el plenario municipal de junio de 2025, una vez Junts per Barcelona frenó la aprobación del reglamento para dotar de este armamento a la policía local de Barcelona, reclamando más diálogo con los sindicatos policiales. Un año más tarde y en un contexto de criminalidad con agresiones con arma blanca a la orden del día, el plenario municipal ha desencallado la futura adquisición de estas pistolas eléctricas al aprobar una propuesta del Partido Popular que insta al gobierno municipal a presentar “en el plazo máximo de un mes, una nueva propuesta de reglamento de dotación y uso de los dispositivos conductores de energía por parte de la Guardia Urbana, previamente trabajada con los representantes sindicales del cuerpo”. La propuesta ha sido aprobada con los votos a favor de Junts per Barcelona, PSC, PP y Vox, y los votos contrarios de BComú y ERC.

En la defensa de la propuesta, que ha sido transaccionada con el PSC, el jefe de filas del PP en el plenario, Dani Sirera, que ha mostrado una pistola Taser de cartón, ha celebrado “garantizar que la Guardia Urbana disponga de las herramientas necesarias para hacer el trabajo con más tranquilidad” y ha reclamado una dotación que permita cubrir de manera efectiva todos los distritos. En nombre del gobierno municipal, el tercer teniente de alcaldía y responsable de Seguridad, Albert Batlle, ha apuntado que son herramientas que permiten “reducir riesgos, evitar daños y proteger a los agentes y a la ciudadanía”, y ha pedido el voto favorable en los próximos meses de aquellos grupos que hablan de apoyar a la Guardia Urbana.

Asimismo, el presidente del grupo municipal de Junts per Barcelona, Jordi Martí, ha reclamado que la policía local de Barcelona tenga “los mismos instrumentos que tienen más de 50 policías locales de Catalunya y los Mossos d'Esquadra en Barcelona”, después de acusar a Collboni de no hacer los deberes el año pasado. Por su parte, el jefe de filas de Vox, Gonzalo de Oro, ha dicho que votan a favor porque la realidad de la calle es insostenible, y que las Taser “no son un capricho, son la distancia de seguridad que salva vidas de vecinos y de los propios agentes”.

En cuanto a los grupos que han votado en contra, el portavoz de Barcelona en Comú, Marc Serra, ha lamentado que Collboni haya decidido volver a “jugar al juego de la derecha” en el ámbito de la seguridad y ha alertado de que las Taser son armas letales que “no taparán ni resolverán” los homicidios en Barcelona en los últimos meses. Por su parte, el concejal de ERC Jordi Coronas ha justificado el “no” de su partido alegando que lo que se plantea no es una desescalada del uso de la violencia en la respuesta policial y que el reglamento todavía prevé que las Taser se puedan usar en menores desde catorce años.