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El pleno municipal del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado este viernes implantar un sistema para regular el acceso a las baterías del Turó de la Rovira, con gestión por parte del Museu d’Història de Barcelona, con el objetivo de “limitar el acceso a los turistas”. Así lo recoge una proposición planteada por ERC y que se ha aprobado en el plenario con los votos favorables del gobierno, Barcelona en Comú y los republicanos, mientras que Junts y PP se han abstenido y Vox ha votado en contra. El texto que ha salido adelante, transaccionado con el PSC y BComú, busca reducir los episodios de “masificación” y hacer compatible el uso “sostenible” del espacio con el derecho al descanso, la convivencia y la “calidad de vida” del vecindario.  

El texto aprobado también recoge que se garantice “la preservación y el respeto del espacio patrimonial y memorialístico, favoreciendo un uso responsable y cívico” y asegurar el cumplimiento de los horarios de apertura establecidos, impidiendo el acceso a las baterías antiaéreas fuera de estos horarios “mediante las medidas de control necesarias, reforzando la presencia y actuación de la Guàrdia Urbana y prevenir así conductas incívicas”. También se incluye la voluntad de garantizar la aplicación efectiva del régimen sancionador y velar para que, en el entorno digital y cualquier canal de difusión turística, “no se incentive la promoción del Turó de la Rovira como espacio de ocio o para cualquier otro uso incompatible con la convivencia, el descanso vecinal y la preservación del espacio”.

Esta propuesta llega después de una reactivación de la problemática en la cima del Turó de la Rovira por la masificación turística y las incursiones nocturnas, cuando el recinto está cerrado al público. El pasado abril, el Consell Veïnal del Turó de la Rovira compartió en las redes sociales un episodio grave, el de la entrada de “un grupo de turistas borrachos” en un domicilio particular: “Al ser descubiertos, intentaron agredir a la pareja, que tuvo que refugiarse dentro de casa para evitar un linchamiento”, explicaba la plataforma vecinal, adjuntando imágenes de las escaleras con macetas por el suelo después de este ataque. 

Hay que tener en cuenta que desde mayo de 2023, y como respuesta a la polémica que rodeaba este punto de la ciudad y las quejas de los vecinos, se estableció el cierre nocturno del espacio, para proteger el recinto arqueológico del entorno de la batería antiaérea y el descanso de los vecinos. Ahora bien, a pesar del cierre, el recinto de los mal llamados búnkeres, se llenan por la noche de gente, que bebe y grita. “Esta es la tónica desde hace meses, lo sabe la Guàrdia Urbana y el distrito, pero no llevan a cabo medidas eficaces para evitar estas situaciones”, apuntaba el Consejo Vecinal del Turó de la Rovira.