El Ayuntamiento de Barcelona prevé contar con 118 agentes cívicos este verano, el doble que un año atrás, cuando disponía de 66, con la intención de reforzar específicamente las zonas que sufren más los efectos de la masificación turística, los llamados espacios de gran afluencia (EGA). Según ha informado el consistorio este jueves, este aumento será posible gracias a la fiscalidad turística y constará de una inversión de unos 1,5 millones de euros. De hecho, este mes ya se han incorporado 33 nuevos agentes, que se han distribuido específicamente en los EGA Sagrada Familia, la Rambla y Turó de la Rovira. Además, hay 19 agentes cívicos alrededor del Park Güell que se incorporaron el verano pasado y se han mantenido este año de la mano de BSM con una inversión de unos 1,18 millones.
De los 66 agentes cívicos restantes, ya había una decena que daba servicio a los EGA, pero también al resto de la ciudad en lugares como Sant Antoni, la Barceloneta y Montjuïc. En total, con el incremento instaurado ahora y financiado con la fiscalidad turística, el Ayuntamiento de Barcelona invertirá más de 6,5 millones de euros en este programa y destinará la mitad de los agentes cívicos a zonas turísticas. Los agentes cívicos tienen como misión garantizar la convivencia y el civismo en las calles de Barcelona. Distinguibles por su uniforme naranja, se despliegan en turnos de mañana y tarde, también durante los fines de semana y días festivos, con el objetivo de informar, requerir y advertir a las personas que se encuentran en la vía pública y que con su conducta puedan perturbar el funcionamiento de la ciudad, sean residentes o turistas.
En caso de que sea necesario, también pueden reportar estas conductas a la Guardia Urbana de Barcelona para que se aplique una eventual sanción. El incremento de efectivos, por lo tanto, también supone un refuerzo para la aplicación efectiva de la nueva Ordenanza de Convivencia que entró en vigor el pasado mes de febrero. Los agentes cívicos se constituyeron como unidad estable al servicio de Barcelona el año 2015, momento en que BSM asumió su gestión y estructuración operativa por encargo del Ayuntamiento. Desde entonces, bajo el liderazgo de la empresa municipal, la unidad se ha ido adaptando a las diferentes necesidades y realidades del momento, cumpliendo siempre con los requerimientos asignados por parte del consistorio. Después de una década de servicio, los agentes cívicos se han consolidado como un elemento clave que fomenta la corresponsabilidad ciudadana y que contribuye a hacer de Barcelona una ciudad más amable, segura y ordenada.
El personal, que recibe formación específica antes de iniciar su actuación en la calle, no solo hace uso de la pedagogía para corregir conductas, sino que también registra aquello que observa a lo largo de la jornada. Entre ellas está el control de la movilidad, proporcionar información diversa, la correcta gestión de los residuos o la mediación para evitar conductas como la alimentación de animales en la vía pública o llevar perros desatados, por ejemplo. En definitiva, los agentes cívicos hacen tareas de información, prevención y mantenimiento de la convivencia, poniendo el foco en todas aquellas conductas que inciden en un uso cívico y respetuoso del espacio público.
Con la incorporación específica y permanente de esta figura a los EGA, que suman 52 personas en solo un año, el Ayuntamiento refuerza la apuesta municipal por profundizar y mejorar la gestión del fenómeno turístico en la ciudad. Además, lo hace sufragándolo gracias a la fiscalidad turística, en línea con el objetivo declarado de que las personas visitantes se corresponsabilicen del uso del espacio público que hacen y la ciudadanía reciba una parte de los beneficios que genera esta actividad económica. Cabe recordar que el acuerdo con el Puerto de Barcelona para reducir las terminales de cruceristas de 7 a 5 o bien la puesta en marcha de la nueva zona Bus 4.0 para regular la actividad de los autocares turísticos son piezas de esta misma acción.
