En octubre de 2025, Barcelona creó el Observatori de la Motocicleta, integrado por el propio Ayuntamiento, el colectivo de usuarios Motoristas por Barcelona, la patronal Anesdor y la Associació de Prevenció d'Accidents de Trànsit (P(A)T), con el objetivo de trabajar conjuntamente en la mejora y la seguridad, tanto de motoristas como del resto de ciudadanos. Resultado de este grupo de trabajo, este martes el Ayuntamiento ha presentado tres pruebas piloto que tienen como objetivo prioritario "mejorar la seguridad de los motoristas, un colectivo vulnerable en caso de accidente", según palabras de la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, que ha presentado las medidas en compañía de Jaume Alguersuari, presidente de este observatorio.
La primera prueba piloto consistirá en la instalación de amortiguadores de impacto, un dispositivo de seguridad vial pasivo diseñado para minimizar los daños y lesiones en un siniestro. En un primer momento se colocarán en "seis ubicaciones situadas en salidas de vías rápidas" como las rondas o la Gran Via. Estos amortiguadores se colocarán durante los próximos meses con la intención de que estén ya en funcionamiento a inicios del año 2027. Bonet ha señalado que este tipo de elementos son habituales en vías rápidas, pero que esta vez se utilizarán por primera vez en "trama urbana". Algunos de los puntos que se están estudiando son la entrada del túnel de les Glòries en sentido Besòs, la entrada del túnel de Lesseps en sentido Llobregat y la entrada del túnel de la ronda del General Mitre en sentido Llobregat.
La segunda prueba consistirá en la mejora del balizamiento en bordillos y zonas de obras "para ganar visibilidad", con la intención de realizar la actuación en las próximas semanas y tenerla activa a principio de curso, en septiembre. En este caso, se trata de elementos que ya se han puesto a prueba en la reforma del Túnel de la Rovira, y que ahora se probarán en la plaça Tetuan y en salidas de la ronda de Dalt, un espacio que, por su configuración, resulta adecuado, dada la separación de carriles para circunvalar la glorieta central de la plaza o para desviarse hacia el passeig de Sant Joan.
La tercera prueba será un refuerzo de las zonas avanzadas de motos (ZAM), "actualizando los existentes", que son 52 repartidas por toda la ciudad, con la intención de llegar al centenar de cara a 2027. Bonet ha señalado que las tres pruebas son "escalables", con la intención de que, una vez comprobado el buen funcionamiento, se puedan ampliar a otros puntos de la ciudad. Por su parte, Alguersuari ha reivindicado la participación del Observatorio de la Motocicleta, apuntando que "en ninguna ciudad europea la sociedad civil trabaja con la administración para mejorar las condiciones de seguridad de los motoristas".