La Subcomisión de Urbanismo de Barcelona, formada por la Generalitat y el Ayuntamiento, ha aprobado la modificación del planeamiento que permitirá transformar el Palau Marcet, antigua sede del cine Comedia, en el nuevo Museo Carmen Thyssen Barcelona. La aprobación supone un nuevo paso para adaptar el inmueble a su futura función cultural. El proyecto prevé dar un nuevo uso a un edificio que actualmente se encuentra sin actividad.
Recuperación de un edificio histórico
El acuerdo modifica el Plan General Metropolitano y la ficha del edificio del Plan Especial de Patrimonio para adaptarlo al nuevo uso. Los cambios permiten que el inmueble pase a tener la consideración de equipamiento sociocultural. De esta manera, se hace posible su adecuación como espacio museístico sin modificar su superficie edificable.
La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, ha asegurado que "esta modificación del planeamiento permitirá recuperar, rehabilitar y poner en valor un edificio protegido, actualmente sin uso, que forma parte del patrimonio histórico de Barcelona, para darle una nueva vida como centro museístico y cultural de primer nivel en pleno centro de la ciudad". La responsable de Territorio ha destacado especialmente el valor patrimonial del Palau Marcet. También ha remarcado su ubicación en una zona céntrica de Barcelona.
Situado en el cruce del paseo de Gràcia con la Gran Via de les Corts Catalanes, el Palau Marcet es un edificio de finales del siglo XIX catalogado como bien cultural de interés local. El inmueble estaba en desuso desde el cierre del cine Comedia, en el año 2024. Su protección patrimonial obliga a conservar y recuperar los elementos históricos del edificio. La reconversión permitirá que el antiguo cine vuelva a acoger actividad, ahora vinculada a la cultura y a los museos.
Sin ampliar la superficie edificable
La nueva calificación da carácter metropolitano a la parcela, pero mantiene los 6.659 metros cuadrados de techo edificable. El edificio se destinará exclusivamente a usos socioculturales, aunque podrá tener actividades complementarias compatibles en un máximo de 1.700 metros cuadrados. Por lo tanto, el cambio urbanístico no permitirá aumentar el volumen construido actual. Las actividades complementarias deberán ser compatibles con la función principal del futuro museo.
El proyecto también deberá restaurar la fachada original y recuperar la composición histórica de la esquina. La planta subterránea podrá ocupar toda la parcela para usos del museo, mientras que los niveles inferiores acogerán aparcamiento, instalaciones técnicas y cámaras acorazadas. La restitución de la esquina se hará a partir de la documentación histórica disponible. Los espacios del subsuelo servirán para cubrir las necesidades técnicas, logísticas y de seguridad del centro.