La Sindicatura de Greuges de Barcelona alerta de que los jardines Rubió i Lluch, situados en el interior del recinto del antiguo Hospital de la Santa Creu, en el barrio del Raval, presentan un estado de “dejadez, suciedad y degradación evidente”, razón por la cual ha elevado una petición al Ayuntamiento por la que se reclama que la administración pública refuerce la limpieza y el mantenimiento de esta zona verde del distrito de Ciutat Vella. Esta demanda del Síndic llega después de haber recibido una queja sobre el abandono de estos jardines, de haber iniciado una investigación y de haber visitado el emplazamiento, constatando que el estado de conservación del espacio presenta deficiencias significativas, según ha informado la sindicatura este jueves.
Aunque la Sindicatura considera que la actuación del Distrito de Ciutat Vella se está orientando en la dirección adecuada en sus intervenciones para gestionar un espacio con una elevada complejidad social, considera que es necesario ir más allá. Por ello, propone a la administración que se refuercen las actuaciones de salubridad y mantenimiento ordinario de los jardines, intensificando las tareas de limpieza, desinfección y cuidado general del espacio para asegurar unas condiciones óptimas de uso y convivencia. Asimismo, propone el impulso de un programa específico de conservación preventiva del recinto patrimonial para garantizar la preservación adecuada de sus elementos arquitectónicos, con la finalidad de evitar la aparición de patologías más graves.
Además, insta al distrito a fortalecer la intervención social mediante una acción coordinada de los servicios sociales municipales, con el objetivo de garantizar una atención adecuada a las personas en situación de sinhogarismo y de minimizar el impacto que estos hechos pueden tener sobre la gestión y la conservación del conjunto patrimonial.
Una catalogación que impone la conservación
Estos jardines, hoy día rodeados de instituciones culturales como la Biblioteca de Catalunya o el Institut d’Estudis Catalans, forman parte de un conjunto declarado bien cultural de interés nacional (BCIN), condición que impone un deber estricto y prioritario de conservación por parte de los propietarios o bien de los titulares de derechos de uso, en este caso el Ayuntamiento de Barcelona.
En general, la Sindicatura constata que la gestión municipal está bien orientada para garantizar la salubridad y la higiene del espacio, con una planificación que combina recursos diarios y semanales, así como diferentes tipos de intervención, para asegurar una cobertura equilibrada del mantenimiento. Sin embargo, esta planificación no alcanza plenamente los resultados esperados, motivo por el cual la defensoría formula diversas recomendaciones al Distrito en el sentido de reforzar la limpieza y el mantenimiento de los jardines, garantizar la conservación del patrimonio y asegurar unas condiciones óptimas de uso y convivencia en este espacio.