No es ninguna sorpresa coger el metro en Barcelona y encontrar pequeños roedores, como ratones, paseando por las escaleras o por las vías, tampoco sorprende ver ratas al lado de la basura a altas horas de la noche cuando aprovechan para salir y pasar más desapercibidas, pero lo que sí que choca es ver a roedores trepando por fachadas de edificios de la capital catalana. Justo hace una semana, la Asociación Catalana de Empresas de Salud Ambiental (ADEPAP) denunciaba en un comunicado que los efectos de la pandemia y las últimas restricciones al uso de raticidas han hecho que las ratas "hayan hecho suyas las calles de las grandes ciudades" y que cada vez sea más complejo mantener las poblaciones de este animal bajo los umbrales de tolerancia establecidos. Según ADEPAP, la falta de personas en la calle durante el confinamiento ha hecho que las ratas se hayan acostumbrado a "ir a su aire".

Hasta ahora quizás nos tranquilizaba pensar que las ratas y ratones sólo se encuentran a pie de calle, pero después de ver el vídeo que ha compartido en Twitter a la concejala de Junts en el distrito de Sant Andreu, Ximena Gadea, cambia la percepción. Gadea ha mostrado un vídeo donde se ve un roedor trepando por unos cables eléctricos y acto seguido escalando por una pared completamente vertical de un edificio de la calle de Ignasi Iglésias, en Sant Andreu. El vídeo va acompañado de una denuncia de la concejala donde recuerda que el ayuntamiento de Barcelona ha asegurado que no tiene problemas con las ratas en la ciudad y su vídeo no lo demuestra.

Las restricciones de biocidas

En los últimos años, en Catalunya ya se había detectado un incremento sostenido de incidencias con la rata gris (Rattus norvegicus) y la rata negra (Rattus rattus) en los entornos urbanos, donde habitualmente no se veían. Según explica ADEPAP, el problema se ha visto agravado por las restricciones de uso de algunos productos biocidas, rodenticidas-raticidas, concretamente. Esta prohibición ha sido fruto de una regulación de la Unión Europea motivada por el exceso de uso de biocidas que hacía la ciudadanía. "No poder utilizar estos biocidas hace que cada vez sea más complejo mantener las poblaciones bajo los umbrales de tolerancia establecidos", dice el comunicado de ADEPAP.

Quim Sendra, presidente de la asociación, ha alertado que las plagas de ratas son "muy nocivas" para la salud ambiental porque pueden transmitir enfermedades zoonóticas, es decir que se transmiten de animal a persona y viceversa. Sendra ha añadido que el problema radica en que cualquier particular puede comprar un raticida en un supermercado y hacer un mal uso, ya que puede afectar a otras especies no diana, y eso ha hecho que la normativa europea sea cada vez más restrictiva. "Pero lo que habría que restringir, en todo caso, es este uso no profesional y, en cambio, dejar que los expertos hagamos nuestro trabajo, ya que conocemos perfectamente como atacar las plagas de manera completamente segura para el medio y para las especies que no son objetivo," afirma Sendra.

El drama de los vecinos de Arenys

Una situación similar a la de Barcelona es la que viven en Arenys de Mar que sufre una plaga de ratas desde antes del verano, tal como explican algunos vecinos en RAC1. El foco de la plaga está en el Parque Fèlix Cucurull, donde las ratas han hecho sus guaridas, y los animales se reproducen cada vez más rápido. Según explican, entran en los patios e incluso en los pisos.