La campaña de Pablo Casado está siendo un festival de muestras de incultura. Hay geógrafos e historiadores que por menos se han sacado los ojos. El líder del PP está demostrando que no sabe ni papa del país que aspira a gobernar. En una comparecencia en Bilbao anunció el siguiente viaje: "ahora vamos a visitar Guipúzcoa, concretamente vamos a visitar Getxo". Todavía debe estar por Guipúzcoa buscando un lugar que no está allí, sino en Vizcaya. Cuando fue a Melilla, dijo, sin ningún tipo de rubor, que era "la única ciudad española de este continente". En Ceuta le tienen vetada la entrada.

El Master que se sacó Casado no incluía Geografía ni tampoco Historia. Su espíritu monárquico llegó al límite de su paroxismo cuando se llenó la boca diciendo que "El rey es el jefe de Estado que todos hemos votado". Humor se escribe con P. De Pablo. O de patético. Pero él continúa con su sonrisa estudiada y a prueba de atentados a la cultura. Con una cara de me la refanfinfla si la digo de padre y muy señor mío, Casado continúa su recorrido por las Españas como si fuera un turista que lo único que le preocupa es encontrar los mejores chiringuitos. Las inquietudes culturales del pepero están al mismo nivel que la intención de voto del candidato del PP a la alcaldía de Barcelona, Josep Bou.

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ACN

Y es extraño lo que ha pasado ahora con Casado. Alguien tan borbónico como él, que cuando va al médico, a comprar el pan o a pasear el perro va gritando "¡Viva el rey"!, es imperdonable que no haya reconocido el edificio más visto de España en los últimos doce meses. La Catedral más famosa del país desde que la reina Letizia demostró en público que le da asco su suegra, el templo religioso que vio cómo la mujer de Felipe se caía a los infiernos por hacerle uno feo de proporciones bíblicas a la reina Sofía. La Catedral de Palma.

Pablo Casado dice que ha estado en Palma de Mallorca siete veces. Ahora ha vuelto por la campaña. Pero quizás las anteriores veces no salió del hotel. Porque a la séptima vez, la que corresponde a estos días, ha hecho un ridículo espantoso cuando creía que las cámaras no grababan lo que estaba preguntando. "¿Qué tenemos detrás? ¿Qué es, la Catedral?", le dice a sus acompañantes en la foto. Ellos ríen nerviosos diciendo "jeje, sí, sí"... "pero que no té oigan por aquí". Pero le han oído. Por aquí y por todo el país. Él, eso sí, no cambia el rictus de su cara ni que haya vuelto a hacer el ridículo. Puedes ver el momento cliqueando en la foto:

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Telecinco

Que Casado no sepa qué tiene detrás, es grave. Pero todavía es más grave que muchos no sepan qué tienen en frente cuando ven a un político como Casado.

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