A Juan Carlos Girauta se le acaban las vacaciones de Navidad y parece tocado. Bien, tampoco es eso exactamente. Sus vacaciones ya las querrían los escolares. Lleva sin nada que hacer desde el día 11 de noviembre, exceptuando sus 'cameos' televisivos en Can Risto o Ana Rosa, y las horas que pasa tuiteando como un poseído. Pero el caso es que está más inquieto de lo que nos tiene acostumbrado. Todo apunta a que la cosa le viene de la Carrera de San Jerónimo, (con permiso de la Eurocámara) donde tenía su puesto de trabajo antes de que Ciudadanos se convirtiera en el Titanic. Añora el Congreso de los Diputados y el pandemonium en el que lo han convertido las extremas derechas y las derechas extremas, y juega a adivino, a visionario, a oráculo. Se excita con la posibilidad del 'Tamayazo', y pierde la cabeza. Al menos viendo su cuenta de Twitter, ya tronada de serie, pero que tiene perplejos a sus 'seguidores' por el enigmático símbolo que luce durante esta jornada de Reyes.

Juan Carlos Girauta Cuatro

Juan Carlos Girauta Cuatro

¿Un árbol de Navidad para despedir las fiestas? Demasiado light para Girauta. ¿Ha encontrado trabajo en unos grandes almacenes? Los clientes huirían a toda pastilla. ¿Se va a VOX? Eso ya tendría mucho más sentido. ¿Mensaje oculto sobre deserciones en la bancada socialista? Vete a saber, tiene mucha imaginación. Pero no. Tenemos la respuesta, o eso interpretamos gracias sus tuits. El triángulo verde del toledano de adopción esconde un acrónimo promonárquico que todos los españolistas están adoptando como una especie de saludo secreto en las catacumbas de la "resistencia". V.E.R.D.E. O lo que es lo mismo "Viva el rey de España". La red se troncha de risa.

V.E.R.D.E, muy V.E.R.D.E, Juan Carlos. "Pero que verdee muy lejos", por favor.

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