Lunes, las siete y media de la mañana, prisión de Brieva. Todas las TV, radios y reporteros gráficos de España y parte del extranjero se esperan con las cámaras a punto en la puerta de la prisión en que, según todos los indicios, ingresará Iñaki Urdangarin. Y sorprendentemente no hay ni una foto, ni un vídeo, ni una imagen, ni una prueba. Nada. Así estaba la única puerta de la prisión de Ávila el lunes por la mañana:

preso brieva efe

EFE

Instituciones penitenciarias asegura que está dentro solo, sin compañeros. Por lo tanto no podrá pasarle como a los presos políticos. Junqueras, Romeva y Forn fueron grabados por un interno y se difundió su estancia en chirona, pero con Urdangarin no podrá pasar porque vive solo, sin más internos. Muy extraño, sospechoso hasta para Justo Molinero. Y empieza a derramarse la sombra de la duda: ¿ha ingresado al marido de la infanta en prisión?

Tenemos fotos de la Pantoja, de Ortega Cano, de Farruquito entrando y saliendo de su reclusión pero nada del exduque de Palma, el preso más famoso de la historia de España. Los medios prefieren especular que el secretismo se debe a las malas condiciones de Brieva, una prisión aislada en medio del campo en Ávila, Castilla y León.

preso brieva avila efe

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Vanity Fair explica que hay abusos sexuales, drogas y violencia dentro de aquella prisión de mujeres. Que un funcionario obligaba a hacer tríos a una presa con su pareja también interna, o que se intercambia hachís y alcohol a cambio de sexo con las reclusas. Que ha habido 21 ataques violentos de internas a guardas, heridos y operados. Que una chocolatina sirve para tener sexo y que las internas son pobres, extranjeras y sin familia. Una película de miedo con Urdangarin haciendo ejercicio en el patio.

Urdangarin GTRES

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Otros medios, como Periodista Digital, aseguran que el tratamiento psicológico a que se ha sometido el matrimonio tiene que ver con que Urdangarin ha desarrollado fobia a la gente. Por eso viviría aislado sin compartir la vida con otros reclusos, ni un preso de confianza o compañero de celda como pasa con los presos políticos. Insinúan que Urdangarin podría caer en el pozo de la depresión y tener un final dramático. De momento, la red si no lo ve no se lo cree.