El Foro Mundial que se celebra aquestos días en el municipio suizo de Davos marca la agenda económica y geopolítica del mundo. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y dirigentes del resto de países como el francés Emmanuel Macron o el español Pedro Sánchez comparten espacios y pasillos en un momento de tensión geopolítica con las alianzas amenazadas por la posición del norteamericano en Groenlandia. Pero también los empresarios de todo el mundo tienen estos días reuniones de alto nivel con el fin de encaminar sus inversiones. Y dos cosas parecen claras: que los centros de datos tendrán un peso relevante para la inteligencia artificial y que para hacerlos harán falta más renovables. 

Son dos tesis que también han defendido los líderes industriales de España y Portugal, que se han encontrado a propuesta de McKinsey con el autor del informe Letta, Enrico Letta, que marcó una hoja de ruta para el crecimiento de empresas europeas, y Cristina Lobillo, directora de política energética de la Comisión Europea. ACS, EDP, Galp, Iberdrola, Moeve, Naturgy, Repsol y Técnicas Reunidas han acordado en el marco de la Iniciativa Ibérica de Industria y Transición Energética (IETI) las cinco acciones necesarias para impulsar la mejora de la contribución de estos países al crecimiento europeo.

El CEO de Moeve, Maarten Wetselaar, ha señalado que es necesario "desplegar soluciones de energía limpia, escalar demanda y construir infraestructuras transfronterizas que permitan trasladar la abundante energía de Iberia allí donde Europa más la necesite", en una clara alusión a la exportación de renovables a través de la red eléctrica, pero también al hidroducto avalado estratégicamente por la Comisión Europea para transportar hidrógeno verde desde España, que debe ser el principal proveedor europeo. Wetselaar, además, ha defendido que en los últimos años ya ha habido "un fuerte impulso de la transición energética" y estas medidas darían salida a estos avances. 

El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, ha apuntado a la "innovación como punta de lanza del desarrollo futuro". "Los factores clave para conseguirlo son fomentar la ambición, no tener miedo al fracaso, garantizar el acceso a una financiación competitiva, ofrecer incentivos fiscales y agilizar los procedimientos administrativos de autorización", ha añadido. 

Desde Repsol, el consejero delegado Josu Jon Imaz, ha destacado "la simplificación" normativa como una vía para el crecimiento y ha destacado que la flexibilización de la descarbonización del sector del automóvil y el impulso de políticas industriales "están orientando la Unión Europea en el buen sentido". 

En primer lugar, los empresarios piden como acción global que se escalen los ecosistemas industriales en ámbitos estratégicos de crecimiento, como pueden ser los combustibles renovables, las baterías, la defensa, la habilitación tecnológica y la inteligencia artificial, en línea con la estrategia europea de competitividad. Es decir, favorecer el crecimiento de las empresas en estos sectores claves. 

El segundo punto clave que pone de acuerdo a los diferentes líderes empresariales es que hay que "simplificar y estabilizar marcos centrados en resultados", con la eliminación de barreras a la inversión y "incentivos focalizados y un entorno basado en la neutralidad tecnológica". La agilización de permisos, los contratos por diferencia y las ventanillas únicas favorecerán este marco, defienden. 

En tercer lugar, piden un despliegue de infraestructuras con un aumento de inversión en sectores estratégicos como las redes eléctricas, el almacenamiento, el transporte y la logística. El informe recuerda que más de 70 empresas han lanzado un grito de alerta por la situación crítica de las redes de distribución eléctrica y que mejorar la remuneración puede acelerar el ritmo de capacidad y construcción. 

La cuarta propuesta pasa por más inversión en innovación y desarrollo (I+D) en tecnologías y sector clave, con incentivos fiscales e instrumentos de cofinanciación para las tecnologías industriales y de descarbonización. 

La quinta acción propuesta es el impulso de la formación, con programas de recualificación a gran escala y herramientas de productividad habilitadas por IA, así como incentivos fiscales y visados específicos para atraer y retener talento.