Septiembre exige líderes con inteligencia emocional

- Edgar González
- Barcelona. Sábado, 30 de agosto de 2025. 05:30
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Septiembre no es un mes cualquiera. Es un mes con resaca emocional, calendario nuevo y una agenda llena antes de empezar. Pero no solo para los directivos. Para los equipos, septiembre es a menudo un momento de estrés invisible, especialmente para quien tiene hijos en edad escolar. La vuelta al colegio no afecta solo a las familias: impacta en la motivación, la productividad y el estado emocional de los equipos.
Y aquí es donde entra el liderazgo. No el de la planificación trimestral, sino el de la comprensión profunda de lo que significa “volver” después de un agosto desconectado y de un septiembre logísticamente complejo.
Liderar no es presionar: es leer el momento
Según datos de Edenred, el 64% de los trabajadores españoles afirman tener dificultades para conciliar la vuelta laboral con el inicio del curso escolar de los hijos. Esto no es una anécdota: es una señal clara de que liderar equipos en septiembre requiere más empatía y menos prisa.
¿El riesgo? Caer en la trampa del “empecemos fuertes”, confundiendo intensidad con eficacia. Pero si tu equipo aún está buscando la rutina en casa, mirando horarios escolares y reconfigurando el día a día familiar, imponer objetivos con ritmo de sprint puede ser contraproducente.
Liderar equipos en septiembre requiere más empatía y menos prisa
¿Qué puede hacer un buen directivo durante estas primeras semanas?
- Un buen inicio podría ser con conversaciones. Hablar con el equipo de cómo ha ido el verano, cuáles son las preocupaciones para estos meses, cómo se siente cada miembro del equipo... el liderazgo muchas veces es emocional.
- En estos primeros momentos, flexibilizar donde sea posible.
- No llenar la agenda de reuniones. El equipo necesita recuperar el ritmo y no empezar al máximo.
Liderar equipos es entender contextos.
Los niños vuelven al colegio con libros, horarios y la ayuda de adultos. Los profesionales, no. Vuelven con una carga invisible, un cansancio social y una logística compleja. Y aquí es donde el liderazgo maduro marca la diferencia: no presionando para empezar fuerte, sino facilitando que todos puedan volver enteros.
Un estudio publicado en Harvard Business Review en 2024 concluía que los equipos con líderes emocionalmente inteligentes después de períodos de parada obtenían un 25% más de rendimiento sostenido a medio plazo, en comparación con aquellos sometidos a alta presión inmediata.
Conclusión: septiembre no es solo volver a trabajar. Es volver a ser equipo.