Los expertos hablan de que estamos en un momento de Bolsa lateral y no les falta razón. En el caso de España se suceden las últimas semanas en torno a la referencia de los 9.200 puntos en el índice IBEX 35, y parece como un juego de comba en el que alternativa se pierde y se gana este nivel. Esta semana ha tocado cerrar por encima de los 9.200 puntos, pero al mercado de acciones le faltan estímulos para subir y también carece de elementos para tomar la senda de las caídas.

Los datos que se conocerán esta semana no cambiarán mucho esta lateralidad de las bolsas. Curiosamente, sí se ha apreciado una ligera subida de los tipos de interés en los mercados secundarios de bonos. El bono a 10 años español cerraba en el 3,47% y el estadounidense de igual plazo en el 3,68%, frente al 3,46% de rentabilidad con el que cerraba la semana pasada. Esta subida de los tipos –no tan ligera de 0,22 puntos- supone una caída de los precios de los bonos y apunta a algunas desinversiones en las que el dinero va a buscar el riesgo de las acciones. Sin duda, la curva invertida de los tipos manda un mensaje de contracción fuerte o recesión de la economía, mientras que el avance semanal de las Bolsas dice lo contrario. ¿Quién llevará finalmente la razón?

La semana que viene será para los economistas. Los índices de gestores de compras (PMI) de los países industriales más importantes, que se publicarán a partir del martes, serán sin duda el centro de atención. En Alemania, también se publicará el miércoles el índice IFO de confianza empresarial y el jueves el índice GfK de clima de consumo. Hacia el final de la semana, se publicarán las cifras del gasto en consumo y el ahorro acumulado de los hogares estadounidenses. Además, la entrada de pedidos de bienes de consumo duraderos en EE.UU. nos dará una pista sobre las perspectivas de la producción industrial, que se ha resentido recientemente.

Pero el dato más relevante aparecerá el viernes con el deflactor del gasto en consumo personal (PCE), un importante indicador de la inflación que, además, es el que tiene más presente la Reserva Federal a la hora de manejar los tipos de interés. Los niveles actuales de inflación están el 4,2% para la general y en el 4,6% para la subyacente. Después de las fuertes caídas de los precios registradas en los últimos meses, el margen de mejoría es cada vez menor. No se espera, pues, un descenso significativo, lo que justificaría esta falta de estímulos de los mercados y en especial de las acciones. Vivimos tiempos de consolidación de los niveles, tanto en los precios como en los indicadores económicos. Hay, pues, que esperar a señales más claras que den cuenta del efecto balsámico que la subida de los tipos de interés ha producido sobre la inflación.

Balance de beneficios

También es un buen momento para hacer ya un balance de la evolución de los beneficios en el primer trimestre del año, con casi la totalidad de los valores presentados sus cuentas. Otro elemento que explica –frente al augurio de los más pesimistas- que las Bolsas registren subidas importantes en esta primera parte del año. Las cotizadas han logrado sortear el pesimismo que acompañaba a los pronósticos de este 2023.

Thomas Tilse, director de estrategia de cartera de clientes privados de Allianz Global Investors lo explica: “Los beneficios empresariales superaron las expectativas en el primer trimestre del año, pero las previsiones de las empresas siguen siendo prudentes. Además, la evolución en EE.UU. y Europa es divergente. En resumen, seguiremos muy atentos a los resultados empresariales. A estas alturas, más del 90% de las empresas del índice Standard & Poor's (S&P) 500 han publicado sus cifras del primer trimestre en Estados Unidos”. Y añade: “curiosamente, la mayoría sorprendió al alza, tanto con sus ventas (68% de las empresas) como con sus cifras de beneficios (77%). Este resultado se debe en gran medida a las previsiones más cautelosas de principios de año. Se esperaba que la importante subida de tipos y las elevadas tasas de inflación presionaran los márgenes de las empresas. Sin embargo, los beneficios cayeron menos de lo previsto, en concreto un 3% de media en términos intertrimestrales (según los datos publicados hasta ahora). Los analistas habían previsto un descenso medio del 7%”.