Patronales: el oasis catalán... ¿Y la movida madrileña?
- Xavier Alegret
- Barcelona. Lunes, 20 de abril de 2026. 05:30
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La estabilidad institucional en el mundo patronal catalán es un hecho. La semana pasada se anunciaron las elecciones de Foment del Treball y de la Cecot, con idéntico guion: sus presidentes se volverán a presentar y no se vislumbra alternativa. Lo que sí se vislumbra son cuatro años más de este oasis catalán, a veces incluso aburrido, pero buena señal institucional y empresarial. Ahora bien, quizás en el ámbito estatal no se puede decir lo mismo y hay movida madrileña.
Josep Sánchez Llibre lleva ocho años al frente de Foment y se volverá a presentar a un tercer mandato. Nadie, ni internamente ni en toda la órbita de la patronal –cabe recordar que Foment es una confederación con 110 organizaciones sectoriales y 20 territoriales– le discute que se ha ganado el derecho a continuar. Y eso a pesar de que en alguna junta directiva ha habido voces divergentes, pero nunca ha pasado de ahí. Siempre se han resuelto en casa, con diálogo, y se ha acabado llegando a consensos. De hecho, Sánchez Llibre fue quien pacificó Foment y volvió a integrar la Cecot.
El empresario del Maresme puede lucir algunas medallas, como apuntó en la junta del lunes pasado. Una es la “normalización” en el retorno de sedes de empresas catalanas que habían marchado en 2017. La Fundación La Caixa, Criteria, el Banco Sabadell y Molins son algunas de las que han vuelto, las más importantes. Otra es la lucha contra lo que llama “infierno fiscal”, en la cual ha hecho presión para que impuestos como el de patrimonio fueran al Tribunal Constitucional. Y una tercera es la ampliación del aeropuerto del Prat. A pesar de que es una decisión política, Foment tomó la bandera de la ampliación, en el impás entre el rechazo del Govern de Pere Aragonès y el acuerdo de Gobierno-Aena con el Govern Illa, y llegó a presentar una docena de propuestas. En definitiva, Foment ha ganado presencia e influencia.
De cara a los cuatro años que vienen, que Sánchez Llibre se resistió a decir si serán los últimos o no –terminará el próximo mandato con más de 80 años–, tiene clara la hoja de ruta: continuar con la fiscalidad e intensificar la lucha contra el absentismo en las empresas. La reciente subida de las cuotas a los autónomos ha sido la última medida del gobierno español que ha hecho indignar a los empresarios, que ya prevén cierres de pequeños comercios y microempresas e incremento de la economía sumergida. Están hartos de que Hacienda necesite más ingresos y siempre vaya a ordeñar la misma vaca. El melón que abrirán será el del gasto; es decir, que las administraciones ahorren gasto superfluo y puedan así reducir la presión fiscal.
La estabilidad en el mundo patronal catalán es un hecho. Quizás es aburrido, pero es buena señal institucional y empresarial
Lo que más preocupa, sin embargo, es el absentismo. Ya lo ha dicho Sánchez Llibre en los últimos discursos, en los cuales lo ha calificado de emergencia. Foment reclama y reclamará la actuación decidida de los gobiernos, y que dejen actuar a las mutuas en la gestión. Aunque el presidente de la patronal ha pedido públicamente un gran pacto con los sindicatos, internamente creen que no podrán contar con ellos porque es un tema del cual no quieren hablar y, cuando lo hacen, es para culpar a las empresas del absentismo. Por lo tanto, la presión será hacia el Govern.
En Terrassa también debe haber elecciones, pero tampoco se prevé que nadie ose presentarse contra el presidente de la Cecot, Xavier Panés, que opta a la reelección después de su primer mandato de cuatro años. El empresario se ha ganado la organización y su entorno con un talante abierto y conciliador y con resultados.
En el ámbito institucional, la Cecot, que venía de la guerra con Foment, tiene ahora una vicepresidencia de la organización, una de Cepyme y silla en la ATA, la gran patronal española de los autónomos. De hecho, ahora la Cecot hace lo que quiere donde quiere –ha abierto sede en Barcelona y ha hecho eventos– y nadie se lo cuestiona. Y en el ámbito del día a día, se ha incrementado la actividad y se respira buen ambiente en la patronal.
El primer trimestre del año ya se habían resuelto los cambios que sí que se esperaban, obligatorios por estatutos, en Femcat y Barcelona Global. En la primera organización, Tatxo Benet ha sustituido a Oriol Guixà, y parece que no habrá una salida prematura para pasarse a la política. En la segunda, Josep Lluís Sanfeliu asumirá en junio el relevo de Ramon Agenjo. En la Cambra de Comerç de Barcelona, el runrún que decía que el vicepresidente Eloi Planes podía asumir la presidencia, que ostenta Josep Santacreu, la segunda mitad del mandato no se ha cumplido, y de cara a las elecciones de 2027, entre su trabajo como presidente de Fluidra, multinacional que cotiza en el Ibex, y la presidencia del Institut de l’Empresa Familiar, que asumirá en mayo, parece que ya tiene suficiente.
Sánchez Llibre y Panés se han ganado la continuidad y no tendrán oposición, pero Garamendi quizás no tendrá el camino tan fácil
Si en Catalunya podemos hablar de oasis, en Madrid las aguas no están tan tranquilas. La CEOE tiene elecciones antes de finales de año, y Antonio Garamendi se volverá a presentar. Será el tercer mandato, como Sánchez Llibre. Pero, a diferencia de Foment, en la capital española sí que hay ruido de sables. A estas alturas, es difícil saber si se acabará presentando alguien en contra de Garamendi, dado que las posibilidades de éxito tienden a cero. Pero se comenta que Gerardo Cuerva, expresidente de Cepyme, y Miguel Garrido, presidente de la madrileña CEIM, se están moviendo.
El primero es evidente. Garamendi detectó, durante las últimas elecciones, la ambición de Cuerva por dar el salto a su silla. Como el directivo vasco ya tenía en mente eliminar el límite de mandatos y perpetuarse en el cargo, le cortó las alas a Cuerva y presentó una candidata en contra suya en Cepyme, Ángela de Miguel. Garamendi lo consiguió y De Miguel derrotó a Cuerva, pero el resultado fue más ajustado de lo que se esperaba, de modo que el de Granada podría intentar el asalto a la CEOE. En cuanto a Garrido, siempre se mueve entre dos aguas: en las anteriores elecciones, espoleó una candidatura alternativa, pero acabó dando apoyo a Garamendi. Ahora, algunos creen que está midiendo fuerzas por la villa y corte. Habrá que esperar a ver si acabamos teniendo movida madrileña.