En la guerra, disponer de más información no garantiza nada. Lo que importa es convertirla en decisiones y coordinar la acción antes que el enemigo. Esta es la función de Palantir.

Fundada en Estados Unidos en 2003, Palantir empezó cruzando grandes volúmenes de información para detectar redes terroristas. Hoy, plataformas como Gotham y Maven integran satélites, drones, radares e informes de inteligencia en una sola representación del campo de batalla. Palantir no fabrica misiles: conecta los sensores que detectan el objetivo, los mandos que deciden y las armas que deben atacarlo. Es el sistema operativo de la guerra digital.

Ucrania ha sido el gran laboratorio. Palantir trabaja allí desde 2022 analizando ataques aéreos rusos, procesando inteligencia y ayudando a planificar operaciones de largo alcance. Con Brave1 Dataroom, empresas ucranianas entrenan modelos con datos reales para detectar e interceptar drones. Pero el valor no es solo identificar objetivos: es compartirlos entre unidades, actualizarlos en tiempo real y coordinar la respuesta. Ucrania ha demostrado que conectar un ejército puede ser tan decisivo como proporcionarle una nueva arma.

El siguiente salto ha sido integrar modelos generativos. Según The Wall Street Journal, el ejército estadounidense utilizó Claude, el modelo de Anthropic, a través de Palantir durante la operación que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela. No sabemos con qué función, pero un modelo comercial de IA ya había entrado en una operación militar clasificada.

La próxima gran carrera militar no consistirá solo en fabricar armas, sino en conectarlas y decidir antes que el adversario

En Irán, el Maven Smart System ayudó a Estados Unidos a identificar y atacar más de mil objetivos durante las primeras 24 horas. Esta escala solo es posible coordinando sensores, analistas, mandos y sistemas de armas sobre una misma plataforma. Procesos que requerían horas o días se comprimieron hasta segundos. Según Defense News, Claude también estaba integrado para ordenar objetivos y preparar justificaciones preliminares. La velocidad es extraordinaria; los riesgos también. Un error ya viaja a la velocidad del software.

China lo observa, pero su modelo es diferente. La denominada fusión civil-militar hace que los avances de empresas, universidades y centros civiles alimenten la modernización del Ejército Popular de Liberación.

La frontera entre tecnología civil y militar es artificial. La visión que identifica un vehículo autónomo puede localizar un objetivo militar. El sistema que coordina cámaras y policías puede integrar radares, satélites y unidades militares. Datos, algoritmos e ingenieros circulan entre los dos mundos.

En este ecosistema ha aparecido Jingan Technology. Fundada en Hangzhou en 2021, empezó con soluciones de "seguridad urbana": protección de infraestructuras, coordinación policial y vigilancia de eventos. Ahora se presenta como una empresa de tecnología de defensa.

Estados Unidos tiene Palantir. China construye su respuesta. Y Europa vuelve a llegar tarde

Su producto Jingqi integra satélites, sensores y fuentes abiertas para ofrecer conciencia situacional y apoyo a la decisión. El 6 de enero, más de cincuenta días antes de que Estados Unidos atacara Irán, Jingan publicó un análisis en el que advertía de una concentración anómala de activos estadounidenses de vigilancia en Oriente Próximo. La conclusión era explícita: Washington podía estar preparando una operación militar.

La anticipación de Jingan es importante, pero solo demuestra la primera parte de la función. El valor estratégico de un Palantir aparece cuando empieza la operación: combinar información que cambia cada minuto, mantener una imagen común, asignar objetivos y coordinar ataques simultáneos. Sin esta columna vertebral digital, campañas de la escala y la velocidad observadas en Irán o en Ucrania serían imposibles. Jingan no aspira solo a predecir la guerra, sino a ayudar a dirigirla. También asegura haber trabajado con organismos de seguridad, estructuras militares y grandes conglomerados estatales de defensa.

Quizás será Jingan quien consolidará esta posición o quizás lo hará otra empresa. El nombre concreto es secundario. Lo que está emergiendo es un ecosistema de empresas privadas, datos civiles, satélites comerciales y compradores militares orientado a cerrar el círculo entre observar, decidir y atacar. China no necesita copiar una empresa estadounidense; necesita reproducir su función.

¿Y Europa?

Europa tiene empresas, investigación y talento, pero no una arquitectura comparable. Su industria continúa dividida entre mercados nacionales, sistemas incompatibles y compras lentas. La Unión utiliza más de 170 sistemas de armas, frente a unos 30 en Estados Unidos. Entre febrero de 2022 y junio de 2023, el 78% de las adquisiciones se realizaron fuera de la UE.

Estados Unidos ha conectado Silicon Valley con el Pentágono. China conecta las empresas civiles con su ejército. Europa todavía discute cómo coordinar veintisiete presupuestos, ejércitos y sistemas de compra.

Cuando llegue el Palantir chino, quizás no tendrá una única empresa ni un único nombre. Pero tendrá datos, capital, clientes militares y una estrategia de Estado. Si Europa no construye su propia infraestructura de decisión, las guerras del futuro se programarán en California o en Hangzhou. Y Bruselas se limitará a hacer ver que regula...