Aplazamiento de Verifactu: ¿volver a la casilla de salida o seguir avanzando hacia la meta?

- Èlia Urgell
- Barcelona. Lunes, 2 de febrero de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 2 minutos
El tejido empresarial ha iniciado 2026 con el alivio momentáneo del aplazamiento hasta 2027 de la adaptación al Reglamento de Sistemas Informáticos de Facturación. Tras la aprobación del Real decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, las personas jurídicas tendrán de plazo hasta el 1 de enero de 2027 mientras que las personas físicas contarán hasta el 1 de julio del mismo año como fecha límite para el cumplimiento de la normativa. El nuevo calendario ha aportado cierta tranquilidad a aquellas empresas que afrontaban el final de 2025 con la sensación de ir contra reloj y que ahora se hacen una pregunta inevitable: ¿volvemos a empezar la partida o seguimos avanzando hacia la meta desde nuestra posición en el tablero?
Aunque los tiempos se han reajustado, las reglas del juego permanecen intactas: se trata de avanzar hacia la digitalización de los procesos de facturación con el fin de evitar el fraude fiscal. Y, para ello, este Reglamento, derivado de la Ley Antifraude, establece requisitos para que los sistemas informáticos de facturación garanticen la inalterabilidad de las facturas, unos requisitos que los desarrolladores de software ya deben cumplir desde el pasado 29 de julio de 2025. No estamos, pues, ante una marcha atrás, sino ante un turno extra para que aquellas empresas que aún no se hayan adaptado puedan reorganizar su estrategia.
Además de los proveedores de software, hay otros actores que cumplieron los plazos inicialmente previstos: son los jugadores que estaban llegando a la meta para adaptarse antes del 1 de enero de 2026 y decidieron seguir avanzando cuando el reloj se detuvo el 2 de diciembre. Este año, jugarán con claras ventajas. Por un lado, podrán probar y ajustar procesos sin la tensión de los plazos finales, además de reducir el riesgo de errores y ganar en eficiencia operativa. Pero no solo eso: las empresas que ya están adaptadas al Reglamento de la Ley Antifraude proyectan una imagen de cumplimiento y fiabilidad ante clientes y proveedores y afrontan con mayor preparación las próximas normas que exigirán nuevos ajustes técnicos y organizativos. Porque no olvidemos que este juego enlaza con otros: este Reglamento no es una iniciativa aislada, sino que se conectará con la futura implantación de la factura electrónica -derivada de la Ley Crea y Crece- y con la armonización europea que traerá el proyecto ViDA (VAT in a Digital Age). Además, trabajar ya con soluciones adaptadas permite a las empresas avanzar a un ritmo más ordenado: formar equipos, revisar procedimientos internos y decidir con calma si operar en modalidad Verifactu (con envío de registros a la Agencia Tributaria) o no Verifactu.
En este escenario, saber interpretar bien el aplazamiento de los plazos máximos de adaptación resulta clave para ganar el juego. Y la pregunta no es si habrá que adaptarse, sino cuándo y cómo, intentando no esperar al último turno para no encontrarse con menos opciones y más presión. Porque el tramo final puede ser complejo: si demasiados jugadores intentan mover ficha al mismo tiempo, el tablero puede saturarse, por lo que conviene anticiparse a la obligatoriedad y no terminar el juego a finales de 2026. El aplazamiento ha ofrecido una oportunidad valiosa a los más rezagados: planificar sin presión, ordenar la facturación, simplificar procesos y avanzar hacia modelos más seguros.
El dado ha vuelto a rodar, el tablero se ha movido, pero la meta sigue siendo la misma; el Reglamento de Sistemas Informáticos de Facturación forma parte de un cambio estructural hacia una facturación más digital, trazable y eficiente, por lo que interpretar el aplazamiento como una invitación a detenerse sería como abandonar la partida cuando todavía quedan movimientos clave. España avanza hacia un nuevo modelo de facturación y el tejido empresarial debe seguir apostando de forma estratégica, sin volver a la casilla de salida y aprovechando el turno extra y el tiempo adicional para llegar al final del juego con anticipación y en la mejor posición posible.
Èlia Urgell es Tax & Invoicing Product Manager en Wolters Kluwer Tax & Accounting España