El juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI ha llegado a su quinto día con una nueva declaración que refuerza la tesis de la compañía tecnológica. Greg Brockman, presidente de la empresa creadora de ChatGPT, ha declarado este lunes desde el estrado del tribunal de Oakland, California, que el magnate no fue engañado, sino que decidió marcharse voluntariamente para emprender un proyecto competidor en el sector de la inteligencia artificial. Según Brockman, cuando Musk abandonó OpenAI lo hizo porque quería desarrollar una inteligencia artificial general por su cuenta, un objetivo que finalmente ha materializado con la fundación de xAI en 2023.

El testimonio de Brockman ha sido contundente. "No engañamos a Elon Musk", ha afirmado el directivo, que ha declarado durante varias horas en el marco de un juicio que se ha convertido en uno de los más seguidos del sector tecnológico. Según su versión, la salida de la empresa por parte de Musk no fue fruto de una traición por parte de sus fundadores, sino de una decisión empresarial consciente. De hecho, meses después de abandonar OpenAI, Musk empezó a trabajar en sus propios proyectos de inteligencia artificial, que finalmente derivaron en la creación de xAI, una empresa que ahora compite directamente con la antigua organización que él mismo ayudó a financiar.

La demanda de Musk: incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto

La querella presentada por el propietario de Tesla y SpaceX acusa a OpenAI, a sus cofundadores Sam Altman y Greg Brockman, y a su socio inversor Microsoft, de incumplimiento de contrato y de enriquecimiento injusto. Musk alega que donó más de 40 millones de dólares a la fundación de OpenAI con la condición de que la empresa se mantuviera sin ánimo de lucro y desarrollara una inteligencia artificial abierta y segura para la humanidad. En cambio, argumenta que la empresa se convirtió en una estructura de beneficio limitado en 2019 y ha priorizado los beneficios económicos por encima de la misión fundacional. La defensa de OpenAI insiste en que el cambio de modelo fue necesario para atraer el capital necesario para desarrollar tecnologías avanzadas y que Musk apoyó esta evolución mientras formó parte del consejo.

Este lunes también ha trascendido que Elon Musk envió un mensaje a Brockman solo dos días antes del inicio del juicio, con la intención de llegar a un acuerdo extrajudicial que evitara la batalla legal. La noticia, adelantada por medios norteamericanos, no ha especificado el contenido de la conversación ni las condiciones que habría propuesto el magnate. El hecho de que Musk intentara un acuerdo en el último momento es interpretado por algunos analistas como un síntoma de que el fundador de Tesla no tiene claro el desenlace favorable del caso. De hecho, el optimismo sobre sus posibilidades ha ido disminuyendo a medida que avanza el juicio.

La plataforma de apuestas Kalshi ha actualizado sus previsiones y ahora otorga a Elon Musk solo un 36% de probabilidades de ganar el juicio. Esta cifra es la más baja desde que comenzó el proceso y contrasta con el 50% aproximado que se registraba al principio. Los mercados de apuestas no tienen valor probatorio, pero a menudo reflejan la percepción que tienen los analistas financieros y los juristas sobre la evolución de los grandes casos. El descenso de las opciones de Musk se ha producido después del testimonio de los fundadores de OpenAI, que han presentado una versión coherente y documentada de los hechos.

Musk declaró la semana pasada que fue "un tonto" por financiar OpenAI

La semana pasada, Elon Musk declaró durante tres días e hizo afirmaciones que centraron la atención mediática. En su intervención, el magnate llegó a decir que había sido "un tonto" por haber entregado a OpenAI 38 millones de dólares en financiación "esencialmente gratuita" para crear una empresa que hoy vale 800.000 millones de dólares. Aquella confesión, hecha en tono dramático, fue aprovechada por la defensa de OpenAI para argumentar que Musk hizo sus aportaciones de manera libre y voluntaria, conociendo los riesgos de una empresa emergente. Según los abogados de la compañía, el arrepentimiento posterior no constituye un delito ni una prueba de engaño.

El caso, que se tramita en el tribunal federal de Oakland, se prevé largo. La fase de testigos directos podría alargarse aún varias jornadas, y posteriormente los abogados presentarán sus conclusiones finales. Después, el jurado deberá deliberar para decidir si OpenAI actuó de buena fe o si, por el contrario, engañó a su financiador original. El resultado tendrá implicaciones no solo para las partes implicadas, sino para todo el sector de la inteligencia artificial, ya que puede establecer un precedente sobre cómo deben ser las relaciones entre inversores y fundadores en una industria estratégica. Mientras tanto, el público y los medios continuarán pendientes de cada declaración en busca de pistas sobre lo que pasó realmente en los orígenes de una de las empresas más influyentes del mundo.