La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una pieza más del engranaje empresarial. Lo han escenificado cuatro directoras de Innovación y Transformación Digital que han participado en una jornada organizada por Acció, en el World Trade Center de Barcelona. El objetivo del encuentro ha sido radiografiar el estado real de la implantación de la IA en las organizaciones, alejándose de los grandes discursos teóricos para adentrarse en las dudas, las resistencias internas y las estrategias que ya empiezan a dar soluciones tangibles. Según las últimas cifras recogidas por Acció, el 30% de las empresas catalanas con más de nueve trabajadores destinaron recursos a tecnologías vinculadas con la inteligencia artificial durante el año 2025, lo que supone un incremento de un 6% respecto a las estadísticas de 2024.
Esta evolución ascendente refleja que la IA ha pasado de ser una inversión experimental a una prioridad estratégica para un número creciente de compañías. Jaume Baró, consejero delegado de Acció y secretario de Empresa y Competitividad de la Generalitat, ha puesto el acento en la dimensión transformadora de este fenómeno. "Las disrupciones generan oportunidades porque cambiarán algunos modelos de negocio. Las empresas no solo deberán saber incorporar la IA, sino que deberán repensar sus procesos. Al final, la IA es una nueva normalidad con la que debemos saber convivir", ha sentenciado el alto cargo de la administración catalana.
Del piloto al despliegue
La experiencia de Hinojosa Packaging Group, compañía dedicada a la fabricación de embalajes, ilustra el paso de la prueba inicial al escalado industrial. Mireia Garcia, directora de Innovación de la empresa, explica que desde 2024 hasta la actualidad han identificado 200 posibles casos de uso de inteligencia artificial en los diferentes procesos productivos y administrativos, de los cuales ya han activado ochenta.
Este despliegue no es fruto del azar, sino de una metodología diseñada para implicar a las plantas y a los equipos sobre el terreno. "Primero hemos construido equipos en cada planta para detectar casos de uso donde la inteligencia artificial puede aparecer", detalla Garcia. La directora de innovación añade que, una vez superada la fase de prueba y con los procesos ya consolidados, la empresa ha dado un paso más allá. "Desde 2026 ya trabajamos con agentes en procesos de negocio que ya tenemos más desarrollados", afirma, refiriéndose a los sistemas autónomos capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas con una supervisión mínima.
Damm y la IA postpandemia
Por su parte, Laura Gil, directora de Transformación Digital de Damm, sitúa el inicio de su recorrido en la inteligencia artificial en el periodo posterior a la crisis de la COVID-19. Desde entonces, la compañía cervecera ha centrado los esfuerzos en el ámbito comercial, con aplicaciones concretas en la gestión de precios y la eficiencia operativa. Gil explica que "estamos desarrollando agentes transversales que conectan con muchas aplicaciones". En este sentido, la directiva subraya la importancia de que estos sistemas no trabajen de forma aislada, sino que se integren en el conjunto de los procesos corporativos para multiplicar su impacto.
Anna Casals, directora de Innovación de Celsa, apunta que la aplicación de la inteligencia artificial en la siderúrgica se articula alrededor de tres ejes fundamentales: la alineación con la estrategia global del grupo, la viabilidad técnica de cada proyecto y el impacto en la competitividad. "Con la IA hemos hecho que los trabajadores ganen en desarrollo y eficiencia de los procesos", afirma Casals, que destaca que la tecnología no solo optimiza los flujos de trabajo, sino que también contribuye a la cualificación de la plantilla.
La directora de innovación revela que los proyectos piloto han tenido un efecto colateral inesperado pero bienvenido. "Los pilotos nos han servido para poner en orden la empresa", reconoce, sugiriendo que el proceso de implementación de la IA obliga a revisar procedimientos internos que a menudo habían quedado obsoletos o mal definidos.
El sector editorial y la resistencia a la IA generativa
En un ámbito radicalmente diferente, Planeta aborda la irrupción de la inteligencia artificial generativa con una mirada prudente pero decidida. Aina-Lluna Taylor Barceló, responsable de IA Generativa del grupo editorial, explica que "el sector, como generador de contenidos, normalmente ha sido reticente a la IA generativa". Uno de los temas que genera más consenso entre las cuatro ponentes es la necesidad de contar con el apoyo incondicional de la alta dirección para sacar adelante cualquier estrategia de IA.
Laura Gil (Damm) lo expresa con contundencia: "Tiene que haber alguien en la empresa con poder que se lo crea y apueste por activar una estrategia de IA". Sin este paraguas, advierte, cualquier iniciativa está condenada a quedarse en un intento aislado. Mireia Garcia (Hinojosa), comparte una anécdota que ilustra los retos de la persuasión interna. "El CEO se lo creía, pero el comité de dirección no.
Entonces la estrategia fue hacer una primera aproximación con ChatGPT para captar la atención", recuerda. Esta demostración práctica, accesible y sin grandes inversiones previas, sirvió para desbloquear el proyecto y convencer a los miembros reticentes del equipo directivo. Garcia añade, además, una observación sobre la naturaleza de la industria: "Es verdad que en empresas industriales y de fabricación es más fácil ver los efectos positivos de la inteligencia artificial".