La conversación de Edgar Casanovas con ON-IA aborda la visión sobre la inteligencia artificial y su papel en el proyecto de Lizcore, una iniciativa tecnológica orientada a mejorar, entre otros aspectos, la seguridad en la escalada interior. El fundador y CEO de la firma explica cómo la IA se entiende como una herramienta de apoyo que complementa el criterio humano, especialmente en la prevención de accidentes mediante sistemas de visión por computación que verifican si el escalador está correctamente asegurado.

También repasa el origen del proyecto, su crecimiento con el apoyo de instituciones como Eurecat y la UPC gracias a financiación europea, los retos técnicos y éticos asociados al uso de la IA y la expansión internacional de la empresa en un contexto de auge de la escalada en rocódromo.

¿Qué es para usted la inteligencia artificial?
Por inteligencia artificial, pienso en una herramienta pura que ayuda al ser humano a hacer tareas más complejas y nos ayuda en el momento del cuadro en blanco. Haces una pregunta y, a partir de ahí, ya trabajas. También puede servir para llevar a cabo trabajos repetitivos y continuos.

Si se encontrara una persona extraña por la calle, ¿cómo explicaría el proyecto de Lizcore?
Si viera que la persona es deportista, le diría que si conoce que existe Strava y que Strava te puede gamificar todo el tema de tus carreras en bicicleta o correr, pues Lizcore transforma el mismo sistema por el que es la gamificación, pero le ponemos un complemento extra que es la seguridad, a través de visión por computación para saber si estás bien atado a la hora de escalar.

Lizcore es aquel piloto que te avisa si estás bien atado o no antes de una escalada

¿Y a una persona que no fuera deportista?
Le explicaría que cuando estamos haciendo un deporte, tenemos muchas veces carencias por falta de concentración y no recordamos hacer ciertos movimientos de seguridad, como podría ser cuando vamos a conducir y nos ponemos el cinturón y tenemos aquel piloto que nos dice que nos pongamos el cinturón; pues Lizcore es aquel piloto que te avisa si estás bien atado o no antes de una escalada.

¿De dónde nace el proyecto? ¿A partir de qué momento coge impulso?
El proyecto empieza hace cuatro años. Yo me he dedicado toda mi vida como deportista a la escalada. Me doy cuenta de que la escalada crece cada vez más. Es un mercado que está creciendo mucho, lo que es la escalada indoor. Identifico que tenemos un pequeño problema y es que la gente que ahora escala en los rocódromos no son antiguos escaladores.

Entonces nos empezamos a olvidar de pequeños errores y empiezan a haber grandes accidentes. Pues pensamos que se tiene que conseguir hacer algo para evitar estos accidentes. Poner una guía, continuamente revisando que el escalador esté bien atado, es inviable para un rocódromo. Entonces, se tiene que hacer algún sistema, y aquí aparece la IA, que pueda analizar si está bien atado o no el escalador.

¿Todo este proceso de aplicación de la IA, del trabajo con el algoritmo, cómo lo han ido gestionando? ¿Qué fases ha tenido? ¿Ha sido actividad propia o han tenido colaboración externa?
Primero empezamos nosotros en la empresa, entonces observamos que con nuestro equipo de desarrolladores íbamos más lentos de lo que queríamos, sabiendo que cada vez había más accidentes, ya que la escalada crecía. Entonces vamos a pedir una colaboración a través de la Unión Europea, que nos dio una subvención, con lo cual hemos contratado los servicios de Eurecat y la UPC. Gracias a estos dos colaboradores podemos crecer con mucha más velocidad. Lo que antes necesitábamos muchos meses para desarrollar, ahora lo podemos hacer en poco tiempo. 

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Imagen de Edgar Casanovas, durante la entrevista con ON-IA | Carlos Baglietto

¿Cree que la IA puede suplir o, mejor dicho, cómo puede convivir como auxiliar o como persona que acompañe en la seguridad del escalador?
Yo creo que nunca deberíamos dejar que la IA suplante al 100% el criterio humano. Tenemos que pensar que es un algoritmo y puede tener sus errores. Lo que hace es una alerta al escalador. La IA al escalador le dice: estás bien atado, pero la persona debe comprobar que realmente esté bien. Nuestro sistema tiene tres filtros antes de que la IA te diga si todo está bien, pero aun así puede fallar. Entonces lo que queremos es que el escalador sea consciente de que aquel aparato le está dando toda la información para saber si está bien atado o no, pero él siempre lo debe comprobar.

Con los datos que ustedes tienen, ¿qué obstáculos se encuentran en la aplicación a nivel del uso que hace el deportista?
Al final no tenemos ningún dato que comprometa al escalador. Nosotros con la visión por computación lo que estamos viendo son píxeles; no podemos ver qué es, sabemos que es un humano, pero no podemos ver qué es, pues eso no molesta al escalador. Después, muchos de los datos de nuestro dispositivo aparecen básicamente para hacer el mantenimiento de los dispositivos. Gracias a este dispositivo podemos saber las horas que está escalando el dispositivo y cuándo se deben hacer los mantenimientos. Pero los datos íntegros del escalador los tiene el escalador para saber las horas que lleva escalando y las rutas que ha hecho.

¿La IA contribuye a crear una personalización, como si cada escalador tuviera un entrenador personal?
No, en Lizcore no estamos intentando que la IA haga de entrenador porque creemos que la escalada a día de hoy tiene demasiados aspectos a resolver para poder decir que una inteligencia artificial sea capaz de predecir un entrenamiento. Ahora la estamos utilizando solo como un punto de seguridad. Y con un software que hacemos de gestión para los rocódromos, lo que hacemos es que con la IA cruzamos muchos datos que está gestionando el software para decirle predicciones al mánager del rocódromo. Así puede mejorar el rendimiento de su negocio. De momento, con los entrenamientos, creemos que a la IA le falta mucho. Creemos que la escalada es un deporte donde es muy importante que haya una persona detrás. 

No estamos intentando que la inteligencia artificial haga de entrenador

¿La escalada interior está en un momento de explosión?
Sí, todos tenemos en nuestra cabeza la escalada, el alpinismo y estar en la montaña. A día de hoy está creciendo mucho este deporte, pero se está dividiendo mucho. Hay una división muy grande entre lo que es la escalada exterior y lo que es la interior, que son los rocódromos que vemos. Barcelona tiene muchos rocódromos y el público está creciendo aquí. La gente sale del trabajo, se va a un gimnasio o se va a un rocódromo. Lucha contra la gravedad, se lo pasa bien, te pones en forma y haces comunidad.

¿El hecho de que la escalada interior quite el factor natural puede atraer menos público?
Está el escalador de roca que usará los rocódromos como un espacio de entrenamiento y está el escalador de interior al que no se le ha perdido nada en la montaña. La montaña es muy bonita para pasar un rato, pero no por el sacrificio que tiene cargarte una mochila, caminar dos horas o hacer un desplazamiento.

¿Cuáles son los principales mercados en los que está trabajando Lizcore?
Llevamos unos años haciendo ferias internacionales y hemos ido a muchos países. Tenemos México, con dos rocódromos y a punto de cerrar cuatro más; Reino Unido; en los Países Bajos; en Dubái está creciendo el negocio; Líbano; en Tailandia también estamos buscando; Francia y Alemania. En Catalunya ya trabajamos en tres rocódromos y, en el resto del Estado, hemos cerrado acuerdos con rocódromos de cada comunidad.

En Catalunya tenemos tres rocódromos y en el resto del Estado hemos cerrado acuerdos en cada comunidad

¿La escalada está generando base y comunidad, especialmente entre la gente joven?
Sí. Ahora, cuando tú te vas a un rocódromo, los escaladores de la vieja escuela cada vez hay menos, y lo que ves es mucha chavalada y gente joven que se está iniciando en la escalada. Esto está haciendo una cantera muy grande que, a nivel de deporte olímpico, nos hará crecer.

En el día a día de la empresa, ¿en qué utilizan la inteligencia artificial?
La usamos todo el tiempo, tanto los desarrolladores como yo para tareas directivas. En el navegador, siempre tengo abierta una inteligencia artificial y nos ayuda. Tienes que redactar un correo electrónico; tú le das la idea de todo y ella te ayuda a escribirlo, tú lo analizas y lo envías. Los desarrolladores la usan mucho. Tienen que hacer un código; ellos pican el principio del código, marcan el camino y después tienen que revisar continuamente lo que hace la inteligencia artificial. Desde mi punto de vista, no podemos dejar que esta tecnología nos lo haga todo. Nosotros pedimos, la tecnología nos devuelve la información, repasamos el proceso y a producción.

¿Qué obstáculos se han encontrado en el proceso de aplicación de la IA?
Lo que hemos visto es que cuando utilizas la inteligencia, a veces falla. Cuando la quieres poner a producción y que dé grandes pasos, la velocidad no es correcta, la base de datos se siente dañada.

¿Qué opinión le merece el uso social y los debates éticos alrededor de la inteligencia artificial?
No lo sé, es un tema filosófico, pero creo que si le damos la posibilidad a un algoritmo de que nos piense por nosotros, al final los humanos perderemos nuestra esencia de animales y nuestra capacidad de razonamiento más alta. Lo encuentro bien si nos sirve para ir más rápido en nuestra producción y para tareas repetitivas. Ahora bien, no es correcto que te escriba un mail por sí misma y apretar la tecla de enviar sin una revisión. 

¿En qué punto se ve Lizcore en los próximos 5-10 años?
Es muy difícil. Lo que estamos viendo es que hemos crecido mucho en los últimos meses. Parece ser que el mercado empieza a ver lo que hemos hecho. Sobre todo a nivel de seguridad, que es donde está la IA. A nivel de software de gestión también, porque analizar todos los datos hace crecer tu negocio.

Creemos que con el primer hito, que era conseguir un rocódromo por país, lo estamos consiguiendo. Ahora ya estamos intentando uno por cada territorio del Estado; lo estamos consiguiendo. Si todo va bien, esperamos ser el software de referencia y el sistema de seguridad de referencia del mundo de la escalada.