En un movimiento que anticipa una transformación significativa en la intersección entre la inteligencia artificial y el ámbito sanitario, OpenAI ha anunciado el lanzamiento de ChatGPT Health, un módulo especializado diseñado específicamente para gestionar consultas y datos relacionados con el bienestar físico y mental de los usuarios. Esta iniciativa, presentada como una pestaña específica dentro de la interfaz del conocido chatbot, se despliega en una fase inicial restringida a un grupo reducido de usuarios en Estados Unidos y algunos países fuera del espacio europeo. Sin embargo, la compañía ha manifestado su intención de extender la funcionalidad tanto a la versión web como a la aplicación para iOS en el transcurso de las “próximas semanas”, señalando una apuesta firme por este nuevo sector.
La decisión de crear un espacio dedicado a la salud no es casual. Según la misma empresa, las cuestiones médicas y de bienestar se encuentran entre los temas más frecuentes planteados por los millones de usuarios diarios de ChatGPT. En respuesta a esta demanda orgánica, OpenAI ha trabajado en estrecha colaboración con profesionales médicos para dar forma a una herramienta que, insisten, incorpora “protecciones adicionales y por capas diseñadas específicamente” para salvaguardar la delicada privacidad de la información sanitaria. Esta arquitectura de seguridad diferenciada se presenta como el pilar fundamental de una oferta que, en palabras de la compañía, “está concebida para dar soporte, no para sustituir, los servicios médicos profesionales”.
El núcleo de la funcionalidad reside en su capacidad para funcionar como un asistente informativo y organizativo de la salud personal. OpenAI invita explícitamente a los usuarios a compartir historiales médicos y a conectar aplicaciones de monitorización como Apple Health, Fitbit o MyFitnessPal. El objetivo declarado es que, a partir de esta información agregada, ChatGPT pueda ayudar a “comprender los resultados de análisis médicos”, preparar de manera más eficaz las visitas al médico, ofrecer sugerencias personalizadas sobre dieta o ejercicio, e incluso auxiliar en el estudio comparativo de pólizas de seguro sanitario basándose en los “patrones” de salud individuales. La compañía enfatiza, sin embargo, que la herramienta “no está pensada para realizar diagnósticos o recomendar tratamientos”, sino para empoderar a los ciudadanos con conocimiento, ayudándoles a llegar a las consultas “más informados y preparados” para el diálogo con su médico.
Para abordar las inevitables preocupaciones éticas y legales, OpenAI ha establecido una separación arquitectónica estricta. La información compartida dentro del módulo ChatGPT Health y los llamados “recuerdos” que el sistema pueda generar nunca se trasladarán a los chats generales de la plataforma. Recíprocamente, las conversaciones mantenidas en el entorno general no tendrán acceso a los contenidos almacenados en el apartado de salud. Además, los usuarios dispondrán de un control transparente sobre estos últimos, con la posibilidad de revisarlos y “borrarlos” en cualquier momento. Esta capa de transparencia y control busca construir confianza en un contexto en el que la sensibilidad de los datos es máxima. El lanzamiento se produce en un momento estratégico crucial para OpenAI.
La compañía, que ha señalado en reiteradas ocasiones los elevados costes operativos de los modelos de IA de última generación, explora activamente nuevos modelos de negocio. A finales de 2025, el director ejecutivo, Sam Altman, señaló la posibilidad de desarrollar “algún producto publicitario interesante” que pudiera ser “beneficioso para el usuario”, una declaración que abre la puerta a la publicidad segmentada dentro de sus servicios. En este escenario, el ámbito de la salud representa un terreno especialmente valioso por su potencial para una segmentación precisa, pero también extraordinariamente delicado.
El éxito o fracaso de ChatGPT Health podría servir como término para medir hasta qué punto la sociedad está dispuesta a confiar sus datos médicos más íntimos a un asistente de IA, y cómo gestionará OpenAI la aparente tensión entre la recaudación publicitaria y la inviolable confidencialidad sanitaria. Con 230 millones de personas consultando semanalmente ChatGPT sobre salud, según las cifras de la empresa, la nueva herramienta no solo responde a una necesidad existente, sino que podría reconfigurar los hábitos de millones de personas en la búsqueda de información médica inicial. El reto ahora es demostrar que la promesa de privacidad y utilidad se mantendrá firme frente a las presiones comerciales y las complejidades técnicas propias de un campo tan regulado y crítico como es el de la salud.
SALUD
ChatGPT incorpora una nueva funcionalidad de salud
El módulo quiere gestionar consultas y datos relacionados con el bienestar físico y mental de los usuarios
- Aleix Ramírez
- Barcelona. Jueves, 8 de enero de 2026. 11:20
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