Amazon ha experimentado diversos incidentes técnicos en los últimos días que han afectado el funcionamiento de su plataforma de comercio electrónico. Fuentes del gigante norteamericano han calificado estos incidentes como de "alta gravedad" y los han relacionado con problemas en la programación y en las herramientas de código asistidas por sistemas de inteligencia artificial. Los equipos de ingeniería de la corporación con sede en Seattle han hecho un análisis detallado de las causas y las consecuencias de estas incidencias. La disfunción más destacada se produjo el jueves de la semana pasada y se prolongó aproximadamente seis horas. Durante este período, numerosos usuarios que intentaban acceder a la tienda en línea de Amazon se encontraron con la imposibilidad de completar sus transacciones comerciales.

Según han podido constatar diferentes medios tecnológicos que han seguido de cerca la evolución de los hechos, los consumidores tampoco podían consultar la información detallada de sus cuentas personales ni visualizar correctamente los precios de los productos que aparecían en los resultados de sus búsquedas. Tanto la versión web de la plataforma como la aplicación para dispositivos móviles se vieron afectadas por esta interrupción del servicio. La empresa ha emitido un comunicado oficial en el que reconoce el origen de los problemas técnicos. Según la nota difundida en los medios de comunicación, la causa hay que buscarla en "una implementación de código de software" que ha provocado la caída de algunos de los sistemas que dan soporte a la actividad de comercio electrónico.

Una inversión de 171.000 millones de euros

Esta explicación confirma las informaciones publicadas por publicaciones económicas especializadas, que habían apuntado a la posibilidad de que los errores estuvieran vinculados a las herramientas de desarrollo basadas en inteligencia artificial que la compañía ha incorporado en los últimos meses a sus procesos de programación. Los incidentes técnicos llegan en un contexto en el que Amazon ha intensificado significativamente su apuesta por la inteligencia artificial. La compañía fundada por Jeff Bezos se ha posicionado como la empresa de su sector que destina una mayor inversión al desarrollo e implementación de estas tecnologías. Las cifras que maneja la corporación reflejan un compromiso financiero sin precedentes: aproximadamente 200.000 millones de dólares, que al cambio actual representan unos 171.000 millones de euros, destinados a proyectos relacionados con la inteligencia artificial.

Paralelamente a este incremento presupuestario en tecnología, Amazon ha llevado a cabo un proceso de reestructuración de su plantilla que se ha traducido en diversas oleadas de despidos. El pasado mes de enero, la empresa prescindió de los servicios de aproximadamente 16.000 trabajadores, una cifra que se elevó en 14.000 puestos de trabajo adicionales durante el mes de octubre. Estas decisiones laborales se enmarcan en un plan más amplio de optimización de recursos que la compañía está ejecutando en los últimos ejercicios.