Las bolsas cerraron este miércoles un año histórico, con subidas nunca vistas y niveles récord, como los que marca el IBEX-35. El índice de referencia español, que agrupa las 35 empresas cotizadas más importantes del Estado, subió un 50% el año pasado y superó los 13.000, 14.000... hasta los 17.000 puntos, haciendo añicos el anterior récord, del 2007. La pregunta, ahora, es si podrá seguir batiendo récords y subir también en 2026. La respuesta de los expertos es que puede pasar, pero ni será fácil ni la subida, si se produce, será comparable a la del año que acabamos de terminar.

El IBEX arrancó el 2025 con las dudas que generaba el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca –que había ganado las elecciones de noviembre y debía tomar posesión en enero– por los anuncios de aranceles, y esta incertidumbre se mantuvo hasta abril. Pero entonces, el mercado percibió que la guerra comercial no iría a más y comenzó a subir, con los bancos como protagonistas –con el permiso de una Indra reenfocada hacia la defensa.

“El sector bancario vive un momento idílico”, explica Jaume Puig, director general de GVC Gaesco, porque cuando los tipos estaban a cero, tuvo que subir comisiones y reducir costes para ganar dinero; con los tipos de nuevo recuperados, los ingresos de las comisiones y los ahorros generados, sus resultados se dispararon. Todas las entidades del IBEX lo han vivido y sus cotizaciones lo han percibido, ya que han duplicado sus valores en un año.

Puig cree que, con incrementos más modestos, de entre el 20 y el 30%, los bancos pueden seguir subiendo en bolsa este año porque los tipos seguirán estables, también las comisiones, y “lo único que puede afectar los resultados de los bancos es un repunte de la morosidad, pero no se observa”.

“Otro sector muy positivo es el turístico”, añade el director general de la agencia de valores, por el boom que vive el sector, pero también porque “las empresas turísticas están ganando mucho más dinero que antes de la pandemia, solo hay que ver a qué precios están las habitaciones de hotel”.

En general, es optimista en cuanto al comportamiento de las bolsas este 2026 por los fundamentales de la economía y de las empresas. “Es cierto que estamos en máximos, pero hacía muchos años del anterior récord, que es del 2007, y lo que hay que ver es si los niveles son solventes. Lo primero que debemos mirar son los resultados empresariales, y son muy buenos, las empresas están en máximos de todo: facturación, beneficio, ebitda, caja, dividendos, recompra de acciones…”

Jaume Puig: “Si la empresa está en su sitio, el consumidor está en su sitio y tampoco hay euforia inversora, lo normal es que continúe la subida”

El segundo que mira es la economía: “Cada vez consumimos más servicios, y es bueno porque es la parte más importante del PIB, y si esto va bien, la economía también. Los servicios son intensivos en mano de obra, estamos en mínimos de paro. Y la gente está consumiendo, pero no estamos pagando los servicios con deuda, sino con trabajo, cosa que no pasaba durante la burbuja del 2008”.

La tercera cosa que hay que mirar, según Puig, es si hay señales de euforia, lo que “a menudo da lugar a una bajada”. Ahora no las hay, asegura, y lo observa en el comportamiento de las empresas, que están invirtiendo en función de la caja que generan, no con endeudamiento. “Si la empresa está en su sitio, el consumidor está en su sitio y tampoco hay euforia inversora, lo normal es que continúe la subida”, concluye, aunque no en los mismos niveles, y probablemente con más vaivenes, ya que “los dos últimos años solo hemos tenido un episodio de volatilidad anual y lo normal es que haya dos o tres”.

La única excepción que ve en el pronóstico positivo es en las empresas tecnológicas, por la fiebre de la inteligencia artificial (IA) y los centros de datos, porque “si se hacen todos los centros de datos y la demanda llega tarde, habrá un colapso”. Pero no cree que afecte, como mínimo a corto plazo, a las bolsas españolas y europeas.

La hora de seleccionar mejor las inversiones

Javier Molina, analista de mercados de eToro, no es tan optimista, pero no porque vea la situación actual negativamente, sino porque la ve demasiado bien: “El riesgo de la bolsa española este 2026 es haber corrido demasiado deprisa hacia una narrativa perfecta”. Los beneficios empresariales han sido buenos, se espera crecimiento económico, estabilidad política y relajación monetaria, y todo ello “roza el ideal, y los ideales en bolsa suelen ser un mal punto de partida”.

A pesar de todo, asegura que “no es momento de pesimismo, sino de selección”, es decir, de elegir mejor dónde se invierte. La bolsa española, cree, todavía es atractiva, ya que “España continúa ofreciendo oportunidades que Europa empieza a mirar con atención, con empresas con caja neta positiva, exposición internacional y capacidad de invertir mientras otras recortan”“El inversor que entienda que el nuevo ciclo no se juega en la expansión, sino en la eficiencia, puede continuar encontrando valor. Si 2025 fue el año de la reconquista de los máximos históricos y el inicio de la rotación, 2026 puede ser el del filtrado, con un mercado más maduro, más exigente y con un foco creciente en la rentabilidad real por encima del relato”, añade, y aconseja disciplina

En cuanto al IBEX, tiene dudas. El índice acumulaba un retraso histórico en su valoración por su alta bancarización –6 de sus 35 valores son bancos– durante los años de tipos bajos. Ahora, cuando las entidades se han disparado en bolsa por los altos beneficios, “este descuento se ha reducido”, lo que resta potencial a la bolsa española. Sin embargo, “si se confirman los recortes de tipos y el BCE evita una desaceleración brusca, España podría seguir beneficiándose de la rotación hacia Europa y de su exposición a sectores de alta rentabilidad por dividendo”. Advierte, no obstante, que, “con valoraciones ya más ajustadas, la fase de impulso deja paso a una de consolidación”.